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crónica

Calamaro seduce con sus mejores canciones

Andrés Calamaro, en el Teatro de La Axerquía

Andrés Calamaro en el Teatro de La Axerquia Manuel Murillo

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Andrés Calamaro en el Teatro de La Axerquia Carmen Lozano

El repertorio fue el gran protagonista de la noche. Andrés Calamaro, que devolvió este sábado a Córdoba la actuación que el covid impidió el pasado año, ha sabido seducir a su público en este Tour 22 regalando lo mejor de su obra y siendo cómo es, divertido y controvertido. La velada en el Teatro de la Axerquía empezó tranquila, el público relajado y la luz tenue. Pero a medida que iba avanzando la noche la cosa se fue animando con temas tan apreciados como Flaca, Hong Kong, Tuyo siempre o Paloma, todos ellos incluidos en su último disco, Dios los Cría, en el que revisita su excepcional discografía junto a varios de los más grandes artistas de la música popular latina.

El teatro al aire libre no se llenó -«son muchos conciertos y la cosa está fatal», decían dos fans a los que les costó entender cómo su ídolo no había colgado el cartel de No hay entradas-, pero tanto estos seguidores como el resto del personal disfrutaron de un concierto en el que en algún momento se sintió la resurrección de los anhelados Los Rodríguez, que si pudieran volver a unirse a buen seguro llenarían este y cualquier otro recinto. Y es que, por muchos años que pasen, el grupo formado por Calamaro, Ariel Rot, Julian Infante, Germán Vilella y Daniel Zamora siempre será una de las bandas más importantes de la historia del rock latino, un nostálgico comentario que sobrevoló durante toda la actuación. 

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Calamaro brilla en el Festival de la Guitarra Manuel Murillo

En formato de quinteto (Martín Bruhn, a la batería, Julián Kanevsky a la guitarra, Mariano Hernán con el y Germán Weidemer al frente de los teclados teclados y el líder a la voz y maracas) salieron al escenario el argentino y su séquito para comenzar con Bohemio y seguir con Cuando no estás, canciones con las que el público empezó a probar su voz. Es lo que tiene cualquier recorrido por la historia discográfica de un artista, letras clavadas en la memoria que siempre recuerdan algún momento especial de las vidas de los que las escucharon.  

Los fieles al porteño, que no se quitó las gafas negras en todo el concierto, siguieron haciendo alarde de voz con Maradona, Espérame en el cielo (el clásico de los Panchos), No se puede vivir del amor y El salmón, algunas de ellas cantadas a medias y más lentamente de lo normal, rematando con una traca final en la que aparecieron en escena Alta suciedad y Sin documentos, un tema este último con el que los espectadores lo dieron todo, cantando y bailando como si no hubiera un mañana. Un concierto muy esperado que concluyó, ya de madrugada, con el protagonista toreando, capote en mano, en el escenario.  

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