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Jueves 6 y viernes 17

Orquesta de Córdoba: Fin de curso festivo y latino

El concierto de final de temporada incluye el estreno mundial de una obra de Igmar Alderete

Una actuación de la Orquesta de Córdoba. CHENCHO MARTINEZ CORDOBA Concierto Orquesta de Cordoba

Puede la Orquesta de Córdoba permitirse acabar la temporada 21-22 organizando un fiestón, porque de lo que se trata es de celebrar un curso muy notable donde se han cruzado numerosos rubicones musicales que dejan el proyecto de Carlos Domínguez-Nieto en inmejorable condiciones artísticas para el futuro. En esta senda de crecimiento, la reciente incorporación de Daniel Broncano como gerente puede jugar un rol determinante a la hora de explorar otras vías imaginativas de expansión y promoción para la orquesta. Mientras tanto, la temporada que viene, recién salida del horno y en la que celebramos treinta años desde aquel primerísimo concierto en 1992, con Brouwer, Orozco y Marsillach, presenta en general un tono serio y exigente y anuncia, para regocijo del buen melómano, momentos de categoría especial (Oratorio de Navidad, Requiem de Verdi, monográfico Debussy...)

Pero volviendo a la fiesta que nos convoca, el programa planteado para este jueves 16 y viernes 17 en el Gran Teatro propone hacer latir a base de ritmos danzables el alma latina que aún anida en la Orquesta, en ese corazón fundacional cubano personificado, entre otros, en uno de nuestros primeros violines, Igmar Alderete (1969), de quien se estrena su Concierto n° 1 para trompeta y orquesta Mambí, inspirado en la figura arquetípica del cubano insurrecto frente al imperialismo español. Para la ocasión contará con la participación de una de esas luminarias musicales emanadas del Sistema venezolano de José Antonio Abreu, el prestigioso trompetista Pacho Flores, para quien Alderete pensó la revisión de su concierto en 2018. 

Flores ofrecerá además una de sus spécialité de la maison, el Concierto de Otoño de Arturo Márquez (1950), compositor mexicano de formación e influencias eclécticas que ha alcanzado enorme popularidad gracias a sus danzones, música de las Antillas con ecos de contradanza europea, conformada en Cuba pero adoptada en México, y difundida por el mundo gracias a la vitalidad del ubicuo Dudamel. De ellos, con el conocidísimo Danzón nº2, dará inicio la velada. Cerrará finalmente el concierto, y con ello la temporada, la Suite Estancia de Alberto Ginastera (1916-1983), obra compuesta a partir de los materiales de un ballet no culminado de inspiración stravinskiana sobre el paisaje de la pampa argentina y la ruda figura del gaucho Martín Fierro. Músicas vitales, poderosas, vitales. México, Cuba, Venezuela, Argentina... Aires latinos apropiados para celebrar el trabajo bien hecho. 

C. Crespo García

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