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Diario Córdoba

ESTUDIO ARQUEOLÓGICO

Hallada la Puerta Piscatoria, una de las entradas históricas de Córdoba

De origen romano, es uno de los siete accesos a la ciudad y estaba dedicado principalmente a mercancías | En el solar del hallazgo se construirá un hotel que albergará los restos

Medianera del solar con restos a integrar. A la derecha, jamba norte de la Puerta Piscatoria. CÓRDOBA

Un estudio arqueológico dirigido por Fernando Penco ha desvelado la jamba norte de la Puerta de la Pescadería, como era conocida en la Edad Media, también llamada Puerta Piscatoria, en el solar de la calle Cardenal González, 2-4, que dará alojo a un apartahotel que llevará el mismo nombre. De origen romano, el hallazgo, que se integrará en el nuevo edificio, formó parte de un espacio de especial relevancia en Córdoba. «Su nombre de origen bajomedieval lo dice todo», señala el arqueólogo refiriéndose a la actividad que de trasiego y venta de productos y mercancías se llevó a cabo en esa zona durante siglos. «Situada en el corazón de la Judería, nos hallamos ante una puerta monumental por la que se accedía a una plaza o mercado en el que se comerciaba con productos, fundamentalmente pescado, que entraban por el río».

El experto ha llegado a este importante hallazgo durante los trabajos en este solar por encargo de la promotora Braymar, que le pidió llevar a cabo el estudio del seguimiento arqueológico para comenzar las obras, del que ahora se ha entregado la memoria final de la excavación a la Gerencia de Urbanismo y a la Consejería de Cultura y Patrimonio Histórico.

«Además de la prospección del subsuelo, se ha hecho un estudio paramental, ya que sabíamos que el lugar era importante, y la investigación sobre la medianera del solar ha dado luz este hallazgo» , subraya el arqueólogo. Esta localización, en palabras del también historiador, arrojará luz sobre «el bien parapetado ángulo suroriental de la muralla y sobre el ámbito geoarqueológico del río Guadalquivir» al que miró durante siglos. «No nos encontramos ante una puerta ceremonial o protocolaria, como entre otras cosas lo fue la del Puente, sino que estamos ante una puerta de mercaderías, un espacio en el que el flujo y circulación de gentes debió de ser palpitante. Me la imagino como cualquier puerta de Fez o Marraquech con su zoco y mezquita próximos y sus fondas y mesones», continúa el experto. Aunque vagamente citada por las fuentes andalusíes, al-Maqqari recogió esta entre las siete puertas de acceso a la ciudad, identificándola como la Puerta de Hierro o de Zaragoza, e Ibn Idari, por su parte, se refirió a ella al hablar en sus crónicas de la revuelta de Saqunda cuando Abd Alláh, el Valenciano, al frente de un regimiento de al-Hakam, la empleó en una operación envolvente que fue decisiva para la victoria del emir sobre los rabadíes. «La jamba que hemos identificado, con una altura de unos seis metros, apunta a que la Puerta Piscatoria era de dimensiones importantes y que el arco de la misma se levantaría por encima de la actual calle Cardenal González. Esto encaja tanto con la documentación escrita como con la arqueológica, ya que el decumano romano pasaba bajo dicha calle», relata Fernando Penco, que explica, por otro lado, que «difícilmente las tropas de al-Hakam hubiesen podido maniobrar en un espacio reducido o de escasas dimensiones».

Primer plano de la jamba norte de la también llamada Puerta de la Pescadería.

Primer plano de la jamba norte de la también llamada Puerta de la Pescadería. CÓRDOBA

Un espacio neurálgico

El arqueólogo recalca que la zona que ahora ha sido objeto de estudio y revisión era un espacio neurálgico y que tanto la puerta como la muralla se hallaban fuertemente defendidas. «Durante las excavaciones, hemos podido constatar importantes reformas tanto en la propia muralla como en la puerta. Una se produjo en la Antigüedad tardía, probablemente entre los siglos V y VI, cuando el paño oriental de la cerca, en su límite sur, se reforzó. La segunda transformación que hemos podido detectar se produjo en la Baja Edad Media, tras la toma de Córdoba por parte de Fernando III. Recordemos que el paño oriental de la muralla fue el que más tardó en caer en manos cristianas, de ahí que se volviese a reforzar», subraya el historiador. Los trabajos han revelado la existencia en el interior de la puerta y del recinto murado de un espacio abierto del que se excavó parte de una solería «gruesa y compacta de mortero de cal» que se introduce bajo la calle Cardenal González y que indica la presencia de una plaza intramuros. A lo largo de la Edad Media, la Puerta de la Pescadería daba nombre al ámbito urbano que la circundaba y que, además de la plaza o el propio recinto defensivo, contaba con baños, zoco, hosterías y mezquita. Ramírez de las Casas Deza, en su Indicador cordobés alude a demoliciones en la zona en 1853, siendo Teodomiro Ramírez de Arellano uno de los últimos eruditos que la vio en 1870, aunque ya convertida en cimientos, al abrirse una zanja para la tubería del gas. Además de Fernando Penco, que ha dirigido la excavación, han intervenido en estos trabajos el arquitecto Francisco Paniagua y los técnicos arqueólogos Emilia Sánchez y Manuel Rubio, además de José Tamajón, que se ha encargado de la planimetría.

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