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Diario Córdoba

REPORTAJE

Un hogar donde encontrarse: los residentes de la Fundación Antonio Gala despiden el curso

Los catorce artistas de la última promoción de residencias hacen un balance del efecto de esta experiencia en sus obras | Coinciden en el impulso que la beca ofrece a sus carreras profesionales

La promoción de creadores de 2021-2022 de la Fundación Antonio Gala despide el curso FRANCISCO GONZÁLEZ

Han pasado ocho meses desde que los residentes de la Fundación Antonio Gala dejaron su rutina habitual para entregarse por completo a sus obras. Ocho Semanas de creación, investigación y convivencia intramuros que culminan hoy con un acto de clausura en el convento del Corpus Christi, así como la inauguración de una muestra conjunta de las obras realizadas por los artistas plásticos. Los poemarios, las novelas y la composición del único músico de esta promoción de artistas saldrán a la luz más adelante. Independientemente de los tiempos, las creaciones parten de una experiencia que marca vidas.

"Esta es nuestra casa", comenta Juan Manuel Benítez en dirección a la sala de exposiciones. Una vez allí, el pintor de Coria del Río explica su obra junto a uno de sus compañeros de pincel, Fran Baena. Ambos llevan a su terreno una reinterpretación de las imágenes generadas por internet y por la cultura pop en un resultado que no deja indiferente. Tampoco lo hacen los cuadros de la mexicana Paloma Vianey, con nudos de tela superpuestos en los lienzos con los que pretende representar la "tensión emocional" de etapas vitales en su país. La cordobesa Laura Vinós, basándose en la obra de creadores como Jasper Johns, pone al espectador frente a un mundo lúdico cargado de poesía y metáforas, en el que debe "hacer de detective". Alberto Montes, por el contrario, centra su trabajo en reflexionar sobre el lenguaje abstracto de la pintura. Diego Balazs parte del pop bizarro propio de la MTV para configurar una iconografía millennial en lienzos colorados a base de rotuladores Posca. 

(De izquierdaa derecha) Los artistas plásticos Paloma Vianey, Juan Manuel Benítez Grima, Fran Baena, Alberto Montes, Laura Vinós y Diego Balazs. FRANCISCO GONZÁLEZ

Los materiales para estos procesos no son baratos "podemos llegar a gastar hasta mil euros al año y el hecho de que nos los facilite la Fundación es un alivio tremendo", comentan. Disponer de un espacio compartido- suelen pintar juntos mientras escuchan una playlist colaborativa de Spotify que han nombrado Estudio Flying- dentro de su casa es un regalo con el que muchos sueñan. "También han renovado la biblioteca con los libros que les pedimos a dirección", apunta Diego Balazs. "Preocuparte solo por crear te permite elaborar un volumen de obra y eso, unido a los contactos que hemos establecido durante el curso nos abre la puerta a participar en galerías, contactar con artistas, comisarios y gestores", añade Laura Vinós. "Además de poder alejarte del ritmo frenético obligado de las dinámicas capitalistas", aporta Fran Baena. En cada nuevo tema comparten ideas, debaten, se nutren. Cerca de ellos toma notas la sevillana María Domínguez del Castillo, galardonada con el Premio Poesía Joven Félix Grande por Las Voces de Jano. "Me gusta escuchar hablar a los pintores", comenta la escritora. 

El grupo de escritores. Miguel Sánchez, Violeta Font (Al frente) y (de izquierda a derecha) Marina Aparicio, Benito Herrera, Lidia Sanjuán, Darius Bogdanowicz y María Domínguez. FRANCISCO GONZÁLEZ

No es la única con una trayectoria notable a sus espaldas. La poeta onubense Violeta Font es premio de poesía Valparaíso por Suave como el peligro y Quinto Premio de relatos de ciencia ficción. Sin embargo, "lo bueno de esta beca es que en la selección de las propuestas tienen en cuenta la calidad y no el currículum", concuerdan. Es el caso de las novelas inéditas que preparan sus compañeros, algunas de las cuales ya han recibido ofertas de publicación de editoriales importantes. "Si no llega a ser por esta beca, ahora mismo estaría estudiando unas oposiciones", reconoce Benito Herrera, quien ahora escribe sobre el efecto que la enfermedad tiene en los cuerpos y el deterioro que provoca en las relaciones sociales. También en el ámbito de la enfermedad, aunque mental, prepara Marina Aparicio una obra con tintes ensayísticos basada en su experiencia como paciente en el consumo de psicofármacos. 

El compositor venezonalo Jorge E. Díaz Palma es el único músico entre los residentes de este año. FRANCISCO GONZÁLEZ

Vivencias en principio alejadas de la residencia en Córdoba, aunque todo suma. "Los escritores vivimos de nuestras relaciones con el mundo", añade Darius Bogdanowicz. Todos los residentes se han nutrido del trabajo de los demás en lo que la Fundación Gala llama la fecundación cruzada. De este modo, las composiciones que prepara el músico Jorge E. Díaz Palma se filtran en los lienzos, en los versos y en los párrafos y crean un discurso multidisciplinar, generacional, que funciona de alimento para el mundo artístico venidero. 

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