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Diario Córdoba

Nuevo concierto de abono de la Orquesta de Córdoba

La extraña pareja

La formación invita a jóvenes de Arte Dramático y de los conservatorios

La Orquesta de Córdoba, en una imagen de archivo. RAFA ALCAIDE

No. No son Jack Lemmon y Walter Matthau. Son Johannes Brahms e Igor Stravinsky. Dúo inusual para el siguiente concierto de abono de la Orquesta de Córdoba por la divergencia de mundos y estéticas. Síntesis y culminación del clasicismo romántico alemán el uno, camaleónico, poliestilístico, sincrético el ruso. Tras las dimensiones cósmicas de la reciente Missa Solemnis, Orquesta y titular brindan hoy y mañana un programa contrastante de marcado acento camerístico.

Brahms rescata y actualiza el método de composición beethoveniano basado en explorar fantasiosamente las posibilidades de la forma sonata sin alterar el equilibrio global de la música. Las células temáticas, como con el sordo de Bonn, funcionan a la vez a un nivel melódico y rítmico. Pero si en Beethoven fuerzas revolucionarias parecen pugnar por liberarse de la prisión de la forma, en Brahms esas fuerzas son propulsivas mas no desintegradoras. Fuerzas domesticadas, expresión de un sentir burgués de civilizadas maneras, aun dejando resquicios para la rabia, la misantropía y el dolor. Las Serenatas son piezas de juventud, ensayos de música absoluta esbozados como preludio al reto de componer una ineludible primera sinfonía sobre la que el mundo musical tenía gran expectación (¡la Décima de Beethoven!) y que para Brahms era la estatua misma del Comendador.

Saliendo de ese mundo de pliegues íntimos y luces vespertinas de Brahms, con Igor Fyodorovich Stravinsky nos ubicamos directamente en la modernidad: pragmático, polémico a su pesar, teatral, antiwagneriano. La Historia del Soldado, obra de circunstancias escrita en periodo de escasez de medios, musicales y económicos, 1917, tras la revolución rusa y en plena guerra mundial. Escrita por Ramuz, estrenada por Ansermet en Suiza. Obra antirromántica, estamos en el cabaret transmutado en barraca de feria, la de los guiñoles y saltimbanquis que tanto interesaron a Picasso. Cuento gótico, amoral, sobre un pacto posible entre un hombre, el soldado, y el diablo. Obra de crisis, pero también de transición. El Stravinsky salvaje prebélico de La Consagración o El Pájaro dará paso poco a poco a la esfinge clásica y cubista que será.

Acierta la Orquesta en enredar a otras instituciones artísticas de la ciudad. Para Brahms contará con el refuerzo de músicos del Conservatorio Superior. Alumnos de la Escuela de Arte Dramático y del Conservatorio Profesional de Danza escenificarán la pantomima stravinskiana. Se intuye una velada exquisita pensada para connoisseurs. 

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