EL ACTOR CORDOBÉS ESTRENA EN MADRID 'los dioses y dios'

El Brujo: «La gente quiere caña y caña a los políticos»

El intérprete reflexiona sobre la sociedad actual en su último montaje

33 Xxx | MIGUEL OSES/EFE

33 Xxx | MIGUEL OSES/EFE / carmen martín

Carmen Martín (Efe)

Con poder para embrujar al público con la palabra y una buena dosis de humor, el actor cordobés Rafael Álvarez El Brujo llega este miércoles al Teatro Bellas Artes de Madrid con Los dioses y el dios, una reflexión libre, a partir de Anfitrión de Plauto, sobre la sociedad y los políticos, «que tienen carrera, pero no son humanistas». La comedia es un buen arma en tiempos difíciles, «en momentos de incertidumbre». «Desde el confinamiento, el público en el teatro reacciona con calor, con sentimiento, con mucho cariño, antes no era tal», señala el actor. «Antes había una gran indiferencia, la gente venía, aplaudía, pero no se emocionaba con tanta facilidad, estaba saturada de todo, de experiencias y cosas», destaca.

«Hoy, la gente está volcada en el teatro, lo que demuestra que es una necesidad vital para la sociedad», reivindica el actor, quien considera que «los políticos desconocen la cultura, en la sociedad hay una desvinculación con los conceptos del humanismo». Considera que «los políticos tienen carrera, pero no son humanistas; tienen información, pero no son cultos, no tienen sabiduría», y recuerda que hace 30-40 años en la política había «grandes escritores, intelectuales y humanistas que se dedicaban a la política, como Tierno Galván o Felipe González».

Reconoce que no es partidario de González, pero dice de él que es «un intelectual que reflexiona y habla, no suelta un eslogan de forma burda, es didáctico». «La sociedad critica permanentemente a los políticos, yo les hago críticas devastadoras, la gente quiere caña y caña a los políticos», indica Álvarez, quien cree que «ahora existe una presión para conseguir resultados, se ha creado una civilización opresiva».

Tras su estreno en la pasada edición del 67 Festival de Mérida, El Brujo presenta en Madrid un «espectáculo inusual», un monólogo emocionante y cómico, que estará hasta el 6 de marzo y en el que aborda cómo el ser humano se aferra a la mitología cuando se asoma al abismo de lo desconocido.

«El ser humano tiene miedo a lo desconocido, a la incertidumbre que te saca de la comodidad diaria, que inquieta, pero ese misterio es el impulso para todo avance», destacó. Son muchos años trabajando con ahínco los clásicos «que se hacen para mostrar la belleza y el ingenio de los clásicos» y, en esta adaptación libre, extrae su esencia: «hablo de los problemas del ser humano de todos los tiempos, pero sobre todo de los actuales», explica.

Actúa como un juglar, congrega al público a su alrededor y lo hipnotiza con la palabra, con palabras que arropan el alma, que hacen pensar. «La palabra es el gran instrumento creador, es el vehículo que transporta el impulso íntimo que nace del alma, que da vida». Hace hincapié en su importancia: «La palabra crea el mundo, es importante hablar bien. Si se modifica la forma de hablar y hablas bonito, tu vida se hace, de alguna manera, más bonita», opina. Le molesta el lenguaje tóxico, el ruido de esta sociedad: «Hay mucho ruido, con mucho barullo, con agresividad, con crispación, con tensión, con demasiada información, lo que nos lleva a la incertidumbre».

Sus escenografías suelen ser sencillas, una idea con la que quiere transmitir que lo que importa es el contenido, no el continente. «El teatro es más profundo, va más al pensamiento que al entretenimiento», dice este veterano de la tablas, que se enfrenta al público con solo dos elementos, «el pensamiento y el humor». Ante esta pandemia, incertidumbre y «locura política» se toma la vida con mucha meditación.