Crimen y castigo, El jugador... cualquiera de estos títulos de Dostoievski servirían para ésta, la última película de Paul Schrader (reputado guionista de excelentes cintas como Taxi driver, de Martin Scorsese -quien produce esta cinta-; y director con una coherente filmografía, de la que destacamos, por ejemplo, Aflicción).

De nuevo, estamos ante un relato donde el protagonista, que encarna, con suma contención, Oscar Isaac (excelente intérprete que ya nos dejó muy buen recuerdo en A propósito de Llewin Davis, de los Coen, y tantos otros trabajos), carga con un pesado fardo de culpa por actos cometidos en su pasado, cuando como militar tuvo que hacer las veces de carcelero en Abu Ghraib, una pesadilla que le reconcome el sueño cada noche, con torturas y abusos que le persiguen.

En el presente narrativo del relato que ha escrito el director, el personaje se ha convertido en un especialista del juego de cartas, gracias a la obsesiva dedicación que ha puesto en ello, recorre su país, de mesa en mesa de juego, demostrando su pericia y ganando mucho dinero. Es entonces cuando se encontrará con alguien que le va a remover muchas cosas en su interior: el hijo de un malogrado militar (Tye Sheridan) que le invitará a seguir un plan contra quien comandaba las operaciones (Willem Dafoe) y se fue de rositas, como se suele decir, mientras sus subalternos tuvieron que cumplir la condena correspondiente en prisión.

Una intermitente voz en off merodea en este hipnótico y misterioso filme, ilustrado musicalmente por la invocadora banda sonora de Robert Levon Been y Giancarlo Vulcano, nos invitará acompañar el sinuoso camino que recorre en este viaje, exterior e interior a lo más profundo, de casino en casino y de motel en motel -con cierta liturgia escenográfica de cada habitación-, este especialista en póker, en trío, acompañado también por su representante, encarnada en la excelente actriz Tiffany Haddish, quien le acompañará hasta el final.

Hasta la redención, como en El reverendo, una constante en el cine de este magnífico cineasta de la «nueva ola americana» de los años setenta.