Los cuadros del pintor cordobés Julio Romero de Torres La consagración de la copla y Rivalidad han sido declarados este martes Bien de Interés Cultural por el Consejo de Gobierno de la Junta de Andalucía, un procedimiento que el gobierno autonómico inició en octubre del pasado año, aunque en el 2019 ambas obras fueron declaradas inexportables como medida cautelar, tras lo cual el Ministerio de Cultura y Deporte instó a la Consejería de Cultura y Patrimonio Histórico a su inclusión en alguna de las categorías de protección de la normativa de patrimonio histórico de Andalucía.

De esta forma, la Dirección General de Patrimonio Histórico y Documental incoó el procedimiento para la inscripción en el Catálogo General del Patrimonio Histórico Andaluz como Bien de Interés Cultural, en la categoría mueble.

Estas obras, que se expusieron al público por última vez en una exposición monográfica del pintor que realizó la Fundación Banjaca en julio del 2019 en Valencia, están vinculadas a Prasa desde hace casi dos décadas, siendo La Rivalidad propiedad de la Fundación Prasa, mientras que  La consagración de la copla pertenece a una sociedad relacionada con esta empresa, según ha podido conocer este periódico.

Ambos lienzos son dos exponentes muy representativos de la producción artística de Julio Romero de Torres, presentan valores culturales relevantes y son parte integrante del patrimonio cultural de Andalucía.

La Consagración de la Copla, óleo y temple sobre lienzo, evoca la pintura renacentista y el dominio de la composición y el retrato que poseía el autor, representando en este caso a varios personajes populares de la época en que fue realizada. Entre otros, se reconoce a figuras como Pastora Imperio, Adela Carboné o el torero Machaquito. Se trata de una obra simbólica y alegórica en la línea de otras muchas de similares características creadas por Romero de Torres, aunque, probablemente, constituye la más completa de su elenco, fruto de la etapa central y de éxito en la trayectoria del autor, que recopila en una sola imagen su sentimiento telúrico en torno a la esencia andaluza.

Fue el cuadro estelar de la Exposición Nacional de 1912 y el  título del lienzo  hace referencia a la pasión que el pintor sentía por el flamenco, por el cante, hasta el punto de relatar su consagración.

Un cuadro con historia

Uno de los dueños de este lienzo fue el marqués y periodista Juan Ignacio Luca de Tena, que lo adquirió en 1922 y lo ubicó en su palacete sevillano. En agosto de 1932, durante la huelga general y la reacción popular desencadenada contra el general Sanjurjo en el intento de golpe de estado a la República, el marqués de Luca de Tena fue detenido por los militares republicanos creyendo que, al ser monárquico, estaba implicado en ese intento de golpe, y hasta se llegó a intentar quemar el palacete, que, aunque no ardió, si quedó con bastantes destrozos. Los manifestantes, al enterarse de que en su interior había un cuadro de Romero de Torres, lo sacaron del edificio y salvaron esta pieza que desde hoy es BIC. Pasados los días y excarcelado el marqués, trasladó el cuadro al Palacio de la Prensa Española, desde donde inició un periplo de propietario en propietario hasta que en el 2002 fue adquirido en una subasta por Prasa.

'Rivalidad', de Julio Romero de Torres.

'Rivalidad', de Julio Romero de Torres. CÓRDOBA

Por su parte, en Rivalidad, óleo y temple sobre lienzo, se encuentra una de las últimas representaciones de desnudos del pintor, por lo que constituye una pieza del mayor interés y relevancia, teniendo en cuenta la importancia de esa tipología en su producción artística. El cuadro ejemplifica otro de los intereses constantes de su creación como es ahondar en el sentimiento femenino, lo que le llevó a realizar numerosas obras con la mujer como protagonista. Con esta pieza, el pintor llega al cenit en cuanto a su temática de mujeres desnudas, al incluir dos figuras de pie.

El procedimiento que culmina hoy supone dar traslado a la Administración General del Estado para su constancia en el registro correspondiente; hacer saber a los propietarios, titulares de derechos y simples poseedores de los bienes que tienen el deber de conservarlos, mantenerlos y custodiarlos, de manera que se garantice la salvaguarda de sus valores, y que deberán permitir su inspección por las personas y órganos competentes dela Junta, así como su estudio por las personas investigadoras acreditadas por la misma.

Igualmente, la Junta hace saber a los propietarios, titulares de derechos y simples poseedores de los bienes, que no podrán ser sometidos a tratamiento alguno sin autorización expresa de la Consejería competente en materia de patrimonio histórico, y que tienen el deber, antes de efectuar cualquier cambio de ubicación de dichos bienes, de notificarlo a dicha Consejería.