Está en posesión de dos Grammys por sus colaboraciones con Chucho Valdés e Irakere y con el español Alejandro Sanz, y ha trabajado junto a artistas como Larry Willis, Paquito D´Ribera, Perico Sambeat o los españoles Ojos de Brujo, Ketama o Niña Pastori. Es el saxofonista Ariel Brínguez y, dentro de la exitosa gira que está desarrollando por toda España, llega a Córdoba el próximo viernes para participar, en el Palacio de Viana, en el programa Conciertos Sentidos, donde presentará su trabajo Nostalgia cubana, una selección de grandes canciones de su tierra natal, Cuba. Se trata de un proyecto personal y sumamente especial, donde aboga por mostrar una Cuba musical más intimista, además de rendir tributo a las formas que cultivaron grandes artistas, consiguiendo recrear, a través de los ritmos afrocubanos más bailables y bellos boleros, el ambiente sonoro de la Cuba de los años 50, que también rememora de la mano del jazz, un género «que no tiene complejo de mezclarse con otros» y con el que ha conseguido premios y prestigio.

Llega a Córdoba con un proyecto muy personal y especial, ‘Nostalgia cubana’, donde recrea el ambiente sonoro de la Cuba de los años 50. ¿Qué le ha llevado a esta idea?

La idea es mostrar una Cuba intimista frente al estereotipo que se tiene de ella, toda fiestera, extrovertida, brillante y expresiva. Hay otra Cuba a la que para conocer hay que acercarse, sentirla. Las canciones de este disco son con las que yo me crié, las que escuché de niño, y en la distancia, que es muy reveladora, empecé a redescubrir mi país, de dónde vengo. Nostalgia cubana es un reflejo de eso y la intención es conectar con esa Cuba intimista.

¿Qué músicas propone en este concierto?

Nostalgia cubana tiene la intención de alejarse del latin jazz convencional típicamente cubano. El concierto es una experiencia, es un punto medio entre el jazz tradicional de la herencia norteamericana y la música tradicional cubana, pero con la conciencia de que estamos en el siglo XXI.

El jazz es el centro de su creación. ¿Qué tiene este género que le atrae tanto?

Es maravilloso en la medida que nos permite la improvisación como materia prima, que es un ejercicio muy potente. Todo lo preconcebido se va moldeando, y ese punto de flexibilidad y de conexión con el aquí y con el ahora lo da el jazz. Es un género que no tiene complejo de mezclarse con otros, y cuando me di cuenta me dije que eso era lo mío. A través del jazz he encontrado la forma de manifestar como siento.

Su actuación en el Palacio de Viana viene precedida de otras importante citas en España. ¿Cómo está recibiendo el público este concierto?

Ha sido maravilloso. Gracias a esto que estamos viviendo el proyecto cobra sentido, he visto como la música es una herramienta que nos permite a todos canalizar ciertas cuestiones a nivel emocional, y en los tiempos que estamos viviendo es vital dar cauce a los sentimientos.

¿Cómo ve la evolución de la música en su país?

Vengo de un país que tiene una tradición y un legado cultural asombroso. Levantas una piedra y salen miles de músicos que tienen un concepto africano que ha trascendido vía oral. La gente aprende de las nuevas generaciones. Pero hay un cierto grado de superficialidad y el arte no está al margen de eso. Por un lado, creo que está saliendo una gran cantidad de músicos impresionantes, pero, por otro, pienso que no se contempla el rigor y el compromiso serio.

¿Por qué cree que los músicos cubanos se integran tan bien en España?

Es muy curioso, pero en el 98% de las bandas españolas hay músicos cubanos. Yo mismo he estado con grupos como Ketama o intérpretes como Niña Pastori y Alejandro Sanz. Creo que tiene que ver con la concepción de la música. En Cuba nos preparamos para hacer música, no un género en concreto, y por lo general los cubanos están interesados en aprender sonidos de muchos lugares diferentes, y eso es lo que marca la diferencia. Alain Pérez estuvo diez años con Paco de Lucía, que ha sido la evolución de la guitarra en el flamenco. Me atrevería a decir que el cubano no tiene prejuicio de mezclarse.

Ha ganado dos Grammys por sus colaboraciones con Chucho Valdés e Irakere y con el español Alejandro Sanz. ¿Qué suponen los premios para usted?

Son un estímulo muy bonito y te abren puertas y ventanas, pero realmente creo que el músico serio y comprometido con su arte no debe estar pendiente de alcanzar esos premios, con los que hay que tener cuidado porque te pueden estimular el ego desde el lado menos productivo. Esto es una investigación, una carrera, un modo de vida de por vida que requiere una evolución y observación constante, y yo prefiero enfocarme en eso. He ganado unos cuantos premios, pero no me interesan mucho. Lo que me gusta es conectar con mi música.

¿Conoce Córdoba?

He tocado en Córdoba con el grupo Ketama, pero no conozco la ciudad. Lo cierto es que tengo mucha ilusión con este concierto en el Palacio de Viana.

¿Qué seguirá a ‘Nostalgia cubana’?

Estoy llevando a cabo varios y muy distintos proyectos simultáneamente y próximamente sacaré un disco sobre las grandes bandas cubanas, además de algunas colaboraciones con otros músicos.