Debut en la dirección cinematográfica de la actriz Emerald Fennell (conocida por ser Camila Parker en la exquisita serie The Crown), que también escribe su guion. Quizás el mejor acierto de esta producción británica sea la elección de la actriz protagonista, me refiero a Carey Mulligan (no hace tanto recomendábamos desde aquí su trabajo interpretativo en La excavación o, anteriormente, en Shame…) , que construye un nuevo tipo para su catálogo de personajes, siendo capaz de transmitir muy diferentes emociones gracias a los diversos registros que es capaz de conformar. Por supuesto, ha sido nominada por ello al Oscar a mejor actriz, además de en cuatro apartados más (incluida dirección y película).

La película comienza con esta mujer (que en otros tiempos era una brillante estudiante de medicina y que abandonó la carrera después de una traumática experiencia) sentada en un sofá de un local nocturno, aparentemente muy perjudicada por el alcohol, frente a una pandilla de machitos atraídos por la situación. Uno de ellos consigue acabar la noche con ella en su apartamento para «tomar la última copa» y algo más en la cama. La secuencia se interrumpirá cuando se intuya un sorpresivo y desagradable final.

Así arranca esta cinta, que podríamos enmarcar en ese género donde una violación transforma al personaje induciéndole a planificar y llevar a cabo la correspondiente venganza. La música y algún que otro incidente argumental nos invita a pensar en el terror, en la comedia negra. Sin embargo, a mitad de metraje, la historia se torna romántica. Para finalizar intentando urdir un desenlace como quien remata un puzzle en forma de drama con suspense. Todo un cóctel de géneros.

La directora filma y escribe con rabia este filme, que podría enmarcarse dentro del movimiento que lucha contra los abusos a mujeres, sobre las consecuencias de mirar para otro lado cuando se produce alguno de estos casos. Son dos horas que se ven sin que decaiga el interés del espectador, que no tendrá más remedio que situarse ante este discurso en forma de cuento terriblemente mordaz.