UNA CRÓNICA DE IDOYA NOAIN

Globos de Oro: la gala de Zoom y de un tibio mea culpa

Globos de Oro: la gala de Zoom y de un tibio mea culpa

Globos de Oro: la gala de Zoom y de un tibio mea culpa

IDOYA NOAIN

La pandemia está forzando a replantear muchas cosas y la forma de funcionar de muchas industrias y quizá las galas de premios, incluyendo los Globos de Oro, deberían apuntarse a la tendencia y aprovechar la crisis para un cambio de modelo. El formato de ceremonias como esta no aguanta bien, ni siquiera teniendo a dos cómicas fabulosas como Tina Fey y Amy Poehler, unidas por el talento y la química aunque estén, como este domingo, una en cada costa de Estados Unidos.

Una gala virtual con los nominados y premiados por zoom deja momentos estupendos como algunos vistos este domingo, del beso en pijama de Jodie Foster a su mujer al abrazo emocionado de la hija del director de 'Minari' mientras este daba su discurso pasando por las genuinas reacciones de sorpresa de galardonados como Jason Sudeikis y Andra Day, pero algunas cosas no fluyen. Y tres horas siguen siendo muchas horas.

Ha vuelto a haber discursos emocionantes, como el de la viuda de Chadwick Boseman o el que ha ofrecido Jane Fonda, pero lo dicho, tres horas son muchas horas. Y además, sin poder controlar todo como en una gala presencial, los excesos de las dos primeras han ido reduciendo el tiempo que se dejaba a los ganadores en las últimas categorías para decir lo que quisieran. La gala era virtual pero la música llamándoles a dejar de hablar, o haciendo difícil escucharles, era muy real.

Las sombras de la HFPA

Esta vez sobre la gala planeaba además la oscura sombra de la polémica por conflictos éticos y de falta de diversidad de sus organizadores, la Asociación de la Prensa Extranjera de Hollywood, una cuestión que han abordado en su monólogo inicial Fey y Poehler.

Primero se han reído del grupo. Lo han definido como “periodistas internacionales no negros” que “van cada año a junkets de cine (ruedas de prensa con directores y estrellas) en busca de una vida mejor”. Aunque lo forman 87 periodistas han dicho que ellas dicen que son “unos 90 porque un par de ellos pueden ser fantasmas y se rumorea que el miembro alemán es solo una salchicha en la que alguien ha dibujado una pequeña cara”.

Luego, no obstante, se han puesto más serias. Han recordado que en los premios es normal que haya, como en esta edición, “mucha basura vistosa nominada”, pero también han destacado que “actores negros y proyectos liderados por negros se pasaron por alto”. Y ya completamente en serio han dicho que, incluso sabiendo que las entregas de premios son “estúpidas”, “incluso en las cosas estúpidas la inclusividad es importante”.

La respuesta al escándalo que se le ha ocurrido a la HFPA ha sido sacar a tres de sus periodistas-directivos al escenario a hacer un discurso con un mea culpa y propósito de enmienda en el tema racial (ni palabra dejar de funcionar como un monopolio de acceso a estudios y 'talents' o de dejar de repartirse a sí mismos generosos estipendios). “Tenemos nuestro propio trabajo que hacer. Como en cine y televisión, la representación negra es vital. Tenemos que tener periodistas negros en nuestra organización”, ” ha dicho la periodista alemana que es vicepresidenta. “Debemos asegurar que todo el mundo, de todas las comunidades infrarrepresentadas, tiene un asiento en nuestra mesa, y vamos a hacer que suceda”, ha añadido la periodista india que preside la junta directiva.

Ha sido un mensaje de menos de un minuto y ha dejado sensación de insatisfacción. Y para algunos de enfado. Según ha explicado el 'Los Angeles Times', que publicó la semana pasada la investigación que ha abierto la caja de los truenos, la presidenta del grupo Time’s Up, Tina Chen, ha enviado un comunicado inmediatamente tras la gala a la HFPA y a NBC, que paga millones de dólares por los derechos de la retransmisión, denunciando esa respuesta a las críticas como “cosmética”. “Los Globos ya no son de oro”, ha escrito Tina Chen. “Es hora de actuar”.

El discurso de Fonda

Es algo a lo que llamaba también Fonda, pero la actriz lo ha hecho con el premio Cecil B. De Mille en las manos. Y esta es la transcripción de la parte final de su discurso.

“Hay una historia que hemos tenido miedo de ver y oír sobre nosotros en esta industria, una historia sobre qué voces respetamos y elevamos, y cuáles dejamos de oír; una historia sobre a quién se le ofrece un sitio en la mesa y a quién se le mantiene fuera de las habitaciones donde se toman las decisiones.

Así que todos, incluyendo los grupos que deciden a quién se contrata, qué se hace y quién gana premios, hagamos un esfuerzo para expandir esa tienda, para que todo el mundo se eleve y las historias de todos tengan opción de ser vistas y oídas.