En un momento en el que la música en vivo prácticamente ha desaparecido de nuestras vidas, el Ambigú de la Axerquía ha decidido desafiar a la pandemia adaptándose a las nuevas normas que rigen la convivencia, que, como se ha demostrado, no están reñidas con el disfrute de los conciertos en directo, aprovechando la magnífica terraza con vistas a la Mezquita y a los sotos de la Albolafia de la que dispone el local. El artífice de la idea es Rafael López Esquivel, más conocido en el ambiente musical cordobés como El Chino, una persona que sabe mucho de este negocio, puesto que lleva en él toda su vida, y que ha conseguido que los aficionados cordobeses a la música disfruten del especial entorno de esta sala, ubica en la zona superior del Teatro de la Axerquía. Eso sí, por la mañana, con el público sentado en sus mesas y con aperitivo incluido. Una nueva fórmula que a El Chino se le ocurrió en octubre, cuando finalizó el paréntesis veraniego de este teatro al aire libre y que celebra tanto el público como los artistas.

«Cuando me di cuenta de que el otoño sería duro a nivel sanitario y se recortarían los horarios, se me ocurrió empezar a ofrecer espectáculos al mediodía», explica este promotor, que añadió al local «una pequeña cocina para elaborar comida sencilla que acompañara al concierto». «Trabajar dentro de la sala era inviable, puesto que el aforo no podía superar las treinta personas. Sin embargo, en la terraza tenemos espacio para 74 con sus mesas correspondientes”, señala El Chino, que recuerda que al principio el público fue un «poco escéptico».

Pero los amantes de la música acabaron rendidos a la idea y, según el promotor, «cada grupo atrae a un tipo de público, en el que en algunas ocasiones también se incluye al infantil que viene con sus padres, sobre todo a escuchar a las bandas de versiones», o a la cordobesa Fever Band, «que atrajo a muchos jóvenes estudiantes de contrabajo».

A dúo: Maikel de la Riba y Asun Barasona, el pasado sábado.

Y si el público ha tenido empatía con el proyecto, aún mejor han reaccionado los grupos y bandas que se han subido al escenario , en un 80% cordobesas, como Time Machine, «una orquesta con grandes músicos; Tabernícolas, «también con un largo recorrido», o Sugar Project. «El primero fue Pájaro», recuerda Pérez Esquivel, al que siguió Sebastián Orellana, de la Big Rabia y La Perra Blanco. Entre las próximas actuaciones figuran, el próximo fin de semana, O’Funkillo en acústico y el cantautor sevillano Chencho Fernández, entre otros nombres «interesantes» que el promotor prefiere desvelar más adelante.

Por otro lado, El Chino señala que para los músicos estas actuaciones suponen «quitarse las telarañas» ante la ausencia de conciertos. Confiesa que esta aventura ha dado sus frutos y «al final me ha venido bien y estoy pensando que es un formato en el que seguiré trabajando», reconociendo que «tiene un sitio privilegiado», lo que agradece tanto al IMAE como a la delegación de Cultura, «que me han permitido usarlo».