El Duende Callejero, el grupo de El Carpio que lleva casi dos años transmitiendo buen rollo y felicidad a través de sus rumbas, ya tiene disco. Después de haber mostrado un puñado de sus canciones a través de plataformas musicales o sobre numerosos escenarios, la banda se ha decidido a grabar 13 canciones, de las que cinco son completamente nuevas, en las que vuelve a ver el lado positivo de las cosas. Con Nuestra manera de hablar se estrena en el mercado de la mano de la discográfica Concert Music Entertainment y el álbum, que presentan el próximo 6 de marzo en la sala Góngora Gran Café, ha venido precedido por su nuevo single Entre tú y yo, que puede escucharse en las plataformas digitales desde el pasado viernes. Toda una muestra de frescura y talento que se une a otros conocidos temas como Barre las penas, Gafas rotas o El Duende Callejero. Dinamismo, vitalidad y frescura es lo que desprenden sus componentes en cada una de sus canciones y en todas sus apariciones sobre los escenarios. «Raros, pero contentos» es como se sienten Félix (percusión), Ángel (voz), Rafa (guitarra y composición), que hace de portavoz en esta entrevista, y Aarón (percusión), que vuelven a la carga por todo lo alto con la amistad y la música por bandera.

-Llegó la hora del disco. ¿Cómo se sienten ante su primer trabajo?

-Muy raros, pero contentos. Llevamos mucho tiempo sacando canciones sueltas, pero tener en tus manos tu primer disco también significa pensar en cómo lo va a recibir la gente, si van a gustar las nuevas canciones, cómo va a ir a la gira….

-¿Están satisfechos con el resultado?

-Sí. Son trece canciones, de las que ocho ya conoce el público. Nos gusta mucho, creo que es un disco que nos identifica, sobre todo nuestros comienzos, porque se nota una evolución, un cambio, y que contamos diferentes cosas.

-¿Qué pretenden transmitir con sus canciones?

-Nuestra manera de ver la vida, por eso el disco se llama Nuestra manera de hablar, que también es el título de la última canción del álbum, donde realmente transmitimos lo que queríamos, es decir, alegría, estar siempre bien y mirar las cosas por el lado positivo. También hay alguna canción un poco dura, porque todo lo dulce tiene un toque amargo. Se llama Diez minutos y habla de la vida de un drogodependiente, pero contado de una manera bonita y la música no es triste.

-¿En qué se inspiran para sus letras?

-En todo. Es música muy real, directa y sincera, y nuestra inspiración es el día a día, lo que sentimos o lo que quisiéramos ver. No buscamos más allá y contamos cosas bastante simples, pero nos esforzamos en hacerlo de manera diferente y bonita.

-¿A qué ritmo nos van a hacer bailar?

-Sobre todo, a ritmo de rumba, que es lo que más nos caracteriza a nosotros. También hay toques de reggae, algún compás de bulería y algún toque cubano. Aunamos todo lo que estamos descubriendo en este mundo de la música.

-¿Se han sentido apoyados en este difícil mundo?

-Por ahora, sí. Tanto por el público como por nuestro pueblo o la discográfica Concert Music. Y esperemos que siga así. Vamos a intentar dar lo más de nosotros mismos.

-No cabe duda de que su participación en el programa Factor X fue un empujón. ¿Se han cumplido sus expectativas?

-Yo diría que sí. Es más, creo que las superamos hace tiempo porque no imaginábamos cantar en festivales como el Weekend o llenar salas como Góngora Gran Café. No esperábamos este éxito. Ahora lo que toca es mantenerlo y aumentarlo.

-El éxito les sorprendió sin disco. ¿En qué les ha ayudado su recorrido a la hora de enfrentarse a un estudio de grabación?

-Teníamos grabadas tres canciones, dos de ellas de forma un poco chapucera y otra, Barrer las penas, de manera más seria. Pero es verdad que toda la gira de conciertos y tocar con la banda completa, porque hemos metido más músicos, a la hora de grabar es otra historia, sobre todo con las canciones nuevas, porque el concepto ha sido distinto, buscando más lo que queremos. Ha habido canciones que han salido de manera muy fácil y otras que nos han hecho sufrir un poco, pero ha sido una experiencia increíble.

-Les llaman los garrapateros de El Carpio. ¿Qué tienen en común con Los Delincuentes?

-Supongo que la frescura y el aire de rumba, aunque ellos eran más rockeros. Creo que transmitimos esa positividad, pero ellos eran muy personales y bastante inimitables. Sus influencias eran Pata Negra, Kiko Veneno... y las nuestras son ellos. Por eso va mutando la cosa.

-¿Temen que les comparen con otras bandas?

-No. A mí me da igual. Al principio, temíamos que pensaran que queríamos imitar a Los Delincuentes, pero después te das cuenta de tú estás haciendo tu música y si recuerdas a alguien, es para bien. Creo que es bastante evidente que entre Los Delinquentes y nosotros ha y un mundo de diferencia.

-¿Cuándo dejó de ser la música un hobby para convertirse en una profesión?

-Cuando nos cogió la discográfica, porque nos daba más volumen de conciertos y más caché. Ahí empezamos a tomárnoslo más en serio, porque el hecho de que te permita vivir de ello te lleva a tomártelo como trabajo. Y vamos todos a una.

-También han colaborado en el disco de Paco Montalvo. ¿Cómo es trabajar con un violinista clásico que ha caído en las redes del flamenco?

-Es como trabajar con un amigo. Por suerte, tenemos muy buena relación con él. Paco es un crack, es un gran artista, muy elegante, pero también una persona muy normal a pesar del éxito.

-¿Cómo tienen la agenda?

-Aún no la tenemos completa. Ahora, presentando el disco, actuamos el 6 de marzo en el Gónogora Café, el 22 vamos a Málaga, el 16 y 17 de abril, a Madrid y Sevilla. Después haremos festivales, ferias, un poco de todo. Además, llevamos un guitarrista y un percusionista más y contamos con el bajo de Paco Record, que lleva con nosotros desde que grabamos Barre las penas.