La inquietud por retratar a la nueva generación de jóvenes chilenos y el tema de las adopciones fallidas están en el origen de Ema, la nueva película de Pablo Larraín, que ayer compitió por el León de Oro en la 76 edición de la Mostra de Venecia.

«La adopción me parece uno de los actos más generosos que puede hacer un ser vivo», dijo en rueda de prensa el director tras recordar que en Chile, entre 2010 y 2015, 54 adopciones resultaron fallidas, diez al año. «No es otra galaxia, es real, es un trauma que queríamos analizar», precisó.

Protagonizada por Mariana di Girolamo y Gael García Bernal, Ema recurre a una narrativa fragmentada, un ritmo hipnótico y una elevada apuesta estética para contar la odisea de liberación de una mujer traumatizada por una adopción frustrada. A través de esa historia se entremezclan reflexiones sobre el arte, el deseo, las nuevas familias y, especialmente, sobre la manera de ver la vida de una nueva generación, a ritmo de reguetón.

Larraín, de 42 años, confesó que no le gustaba nada ese tipo de música y que fue Nicolas Jaar, autor de la banda sonora, quien le convenció, mostrándole la lista de las diez canciones más escuchadas en Chile y en toda Latinoamérica: todas de reguetón. «He acabado disfrutándolo», admitió.

La actriz Mariana di Girolamo, nacida en 1990 en una familia de artistas, explicó que para Ema, como para ella misma y para muchas personas de su edad, el baile es una liberación.

«Es un ritmo sinuoso, sensual, contagioso, no me gusta escucharlo pero me gusta mucho bailarlo, es ritmo atávico que te lleva a lo primitivo y Ema lo usa también para seducir», dijo.

Esta película encabeza la delegación chilena que acude a esta Mostra y de la que también forman parte Blanco en blanco, del director Théo Court (nacido en España), que compite en Horizontes; y El Príncipe, ópera prima de Sebastián Muñoz, en la Semana de la Crítica.

Por otro lado, El Joker asaltó también ayer la Mostra de Venecia para robar el León de Oro, con el estreno de una película sobre este villano interpretado ahora por Joaquin Phoenix en la que se muestra de cerca su viaje hacia el abismo del mal y de la locura.

El director Todd Phillips ha querido dotar de una historia propia, íntima y personal a este payaso del cómic, para ahondar en la causa de su locura y en sus irrefrenables deseos de hacer el mal.