Nació en 1475, en Caprese, en una familia de la baja nobleza florentina y murió en 1564, en Roma. Y entre Roma y Florencia desarrolló su larga trayectoria artística, primero al servicio de los Médicis y luego del papado. Pese a que él se consideraba escultor --achacaba esa pasión al hecho de haber sido criado por la mujer de un tallista de piedra--, lo cierto es que destacó tanto en la escultura, como en la pintura, el dibujo y la arquitectura. Materias que le dieron fama ya en vida, y el título de mejor artista de Europa. De hecho, fue el primer autor en contar con dos biografías antes de su muerte: Vasari lo incluyó en sus 'Vidas' y Condivi escribió otra encargada por el propio creador. Entre sus obras maestras figuran las esculturas de 'David', 'La Piedad' y 'Moisés'. En pintura, la Capilla Sixtina es su mayor logro, tanto la bóveda como el ábside. Y en arquitectura sobresale la cúpula del Vaticano.