Cuando la crisis aprieta y la economía falla, el ingenio se agudiza y aparecen cosas como ésta, una divertida comedia tan inteligente como mordaz, de apariencia cutre y poco fina se revuelve constituyendo una de las sorpresas más agradables del panorama cinematográfico cinematográfico andaluz de este año. 'El mundo es nuestro' es la consecuencia lógica del éxito que han conseguido sus protagonistas, Alfonso Sánchez (El Cabeza) y Alberto López (El Culebra), con una serie de cortos en forma de sketches difundidos por internet. Debut auténtico en el largometraje, sin traicionar la autenticidad de su estilo, desde ese primer plano donde los personajes, encapuchados como penitentes, en y como una moto, mantienen un diálogo de perfil a cámara y en travelling de acompañamiento, en plano único sostenido sin montaje que valga, durante los primeros minutos del film. Escribe y dirige Alfonso Sánchez esta comedia negra donde un atraco a un banco acaba convirtiéndose en un rapto donde los atracadores, personal y clientes son retenidos por alguien desesperado y cargado de explosivos con los que pretende inmolarse en caso de que las autoridades no escuchen sus exigencias: la entrada de cámaras de televisión en la oficina bancaria para poder exponer la dramática situación que vive. De pronto, el relato de estilo entre berlanguiano y tarantiniano se transforma en pura crítica social, poniendo de manifiesto mucho de la actualidad que se vive en esta sociedad, donde el chorizo se viste de traje y los más débiles son arrastrados hacia lo más profundo del pozo. Todo ello con trepidante narración y montaje, un tanto fea a nivel fotográfico y muy bien interpretada no sólo por los protagonistas, sino también por esos secundarios de lujo donde están, entre otros, Antonio Dechent y Pepe Quero. Y de paso por allí, por Triana, la procesión que funcionará como 'deus ex machina' resolviendo el embrollo final.