Gala Flamenca de Navidad

Cante: David Palomar

Baile: Milagros Mengíbar

Guitarra solista: Niño de Pura.

Lugar: Gran Teatro de Córdoba

El trípode en el que se asienta el arte flamenco, cante baile y guitarra, fijó y dió esplendor a esta Gala de Navidad que anualmente organiza la UCO a través de su Cátedra de Flamencología. En su presentación, su nuevo y eficaz responsable, Luis de Córdoba, sintetizó certeramente el perfil de los artistas intervinientes, destacando las peculiaridades que les han situado en el lugar privilegiado que hoy ostentan. Niño de Pura abrió el espectáculo evidenciando una vez más que reúne todas las virtudes que conforman la guitarra flamenca de hoy. Nos deleitó con un bellísimo concierto que comenzó por tarantas, para seguir con soleá, alegrías y guajiras y que, como en él es habitual, culminó por fandangos. Todo bajo la premisa de su grandes dotes interpretativas, ayudadas por una gran técnica, que situó su discurso a un extraordinario nivel, en el que la bella música extraída de su más honda inspiración la expuso de una forma tierna y acariciante, y a la vez contundente, bravía y electrizante y, sobre todo, con hondo sabor flamenco, porque flamenco es lo que ofrecieron a raudales los artistas de esta noche.

Y la bailaora sevillana Milagros Mengíbar sabe mucho de esto sin tener que recurrir a interminables zapateados y alardes de fuerza tan al uso, sino recreándose en el gesto, en el desplante, en su majestuoso movimiento de manos y brazos que recrea dentro de un todo armónico que siempre pone de manifiesto la gran sutileza que puede alcanzar el baile femenino. Alguien echó de menos una mayor insistencia de taconeado, pero Milagros no precisa afirmar su arte con exuberancias percusionistas. En la caña y las alegrías dio buena prueba de ello dibujando arabescos con la sugerente guitarra de Rafael Rodríguez, dueño de un toque basado en las falsetas de siempre, a las que imprime un sabor flamenco que no deja indiferente a nadie. Esta misma guitarra acompañó al joven gaditano David Palomar, que en 2007 se alzó con dos premios nacionales en el Concurso de Córdoba y que está llamado a escribir bellas páginas del cante de su tierra. Como tarjeta de presentación, y sin la cobertura instrumentista, hizo una larga tanda de cantiñas. En el cante por seguirillas y en la soleá introduce rasgos definitorios de una personalidad consolidada a pesar de su juventud que confirma que Cádiz ya tiene un digno heredero de los maestros del cante. Alegrías, tangos y las bulerías Calle Priego , de su último trabajo discográfico, confirmaron que Palomar puede estar por derecho en ese privilegiado parnaso.