El artista cordobés Joaquín Martínez expone hasta el próximo 12 de diciembre una amplia colección de pinturas y dibujos en la galería de arte Carlos Bermúdez (bulevar Hernán Ruiz, 3). La colección, compuesta por 70 piezas de diversos formatos, se titula Extraño extranjero y recoge sus últimos trabajos, que están relacionados con su estado emocional, como él mismo reconoce. Exhibe un discurso plástico con un carácter fuertemente poético que se adentra en la esencialidad como todo su sentido estético, ya planteado desde sus inicios, a mediados de los años ochenta. Martínez considera que se refleja en esta obra "una situación emocional e intelectual, pues después de vivir 30 años fuera de Córdoba, vuelvo y me encuentro con una sensación extraña, pero también me gusta ser extranjero, pues no quiero ser partícipe de lo que no me interesa. Aunque me quedo con la ciudad espléndida, la ciudad inamovible, el valor espantoso y el vino espléndido".

Sobre la obra en concreto, dice el artista que las "piezas pequeñas son objetos de la vida cotidiana, cosas que se convierten en gafas, sillas, mesas, camas, libros, vasos que se transforman en cosas importantes y que eran banales por su uso cotidiano". Considera Martínez que la muestra tiene color, aunque indica que "no es colorista". Dice que no suele usar más de dos colores porque "mi trabajo es muy esencial y es más poético que narrativo". Dice que se niega a contar historias, pero no a repartir emociones y para conseguirlo "voy buscando la pureza de la línea". También deja claro que sus objetos son manufacturados, por eso se considera más escultor.