Los 165 anticuarios que participan en Feriarte abrieron ayer al público sus espacios expositores en la 33 edición del certamen con un doble sentimiento de temor por la crisis y la esperanza de que la mayor Feria de Arte y Antigüedades de España no sufra en exceso sus efectos.

Francisco Ubach, de Antigüedades Ubach, quien participa en Feriarte desde hace treinta años, se muestra pesimista sobre un negocio que, en los últimos tiempos ha ido decayendo año tras año.

Eso le ha hecho ir disminuyendo su espacio expositor aunque no ha renunciado a participar en esta Feria porque si logra captar un solo cliente "ya ha merecido la pena".

Los precios en los que se mueve un certamen que se niega a ser calificado de elitista no acompañan los tiempos de crisis, ya que quien quiera dormir en un dormitorio del XVIII pintado a mano en Francia deberá pagar no menos de 35.000 euros.

Relojes de distintas épocas y estilos, esculturas del XVII y XVIII, fundamentalmente de carácter religioso, y pinturas de la misma época conviven en Feriarte con el arte contemporáneo, en el que no faltan obras de artistas renombrados como los que expone la Galería Victor y Fills, en cuyo espacio expositor se incluyen cuadros de Miró, Dalí (Reloj de día y Reloj de noche ), un óleo de Miquel Barceló o una serie de dibujos de Antonio Saura.

Además de estas piezas de artistas conocidos, otros stands de gran afluencia de público en la primera jornada de apertura de la feria son los dedicados a joyería antigua.