ORQUESTA DE CORDOBA

Violonchelo: Alvaro Campos.

Director: Manuel Hernández Silva.

Lugar: Gran Teatro.

Día: Viernes 27 de febrero.

Entre los varios estrenos habidos, la presencia como solista del violonchelista cordobés Alvaro Campos y la inclusión en programa de la Sinfonía nº.5 de Shostakovich, puede decirse que el concierto que la Orquesta de Córdoba ofreció el viernes deparó alicientes en abundancia. Si en otras ocasiones pudo echarse en falta un mayor acento andaluz en el concierto que la orquesta ofrece tradicionalmente en el Día de Andalucía, ahora ha ocurrido todo lo contrario. Y, para mayor interés, no con la programación de las habituales obras del repertorio de Falla o Turina, sino con una expresiva muestra del talento que aflora hoy, con la música de compositores actuales de nuestra tierra y la participación como solista de uno de los intérpretes andaluces de mayor notoriedad en el panorama musical español. Por todo lo cual, cabe felicitarse y, especialmente, al maestro Hernández Silva.

Del concierto en sí, nos quedamos con unas cuantas imágenes. La primera, la vitalidad de la nueva creación: de Miguel Franco llamó la atención su hábil manejo de la orquestación y el sentido constructivo de la forma que proyecta su Pasaccaglia. De Enrique Rueda, la plasticidad sonora con la que pinta el silencio de la noche y el canto sublime de una nana imperecedera en la voz del violonchelo. Aunque fueron los cordobeses Santiago Báez y Angel Andrés Muñoz (dos talentos excepcionales) quienes con sus respectivas músicas para violonchelo y orquesta más impactaron en el auditorio: el primero, por el poder evocador de una fina orquestación y un lenguaje con resonancias multiculturales, en su Mosaik, y el segundo por la concepción de un poema, Elegía, cargado de melancolía y belleza, y asentado en un sutil desarrollo armónico.

Y junto a esta imagen de la creación, otra no menos interesante, imprescindible y unida a ella: el exquisito arte interpretativo de Alvaro Campos, pleno de expresividad y capacidad de comunicación, y sustentado en un bello sonido y una sólida técnica, características que explican por qué está considerado con toda justicia uno de los mejores violonchelistas de nuestro país. Una vez más, Alvaro Campos ha puesto su gran talento y magisterio al servicio de la música y los compositores de nuestro tiempo.

Por último, la tercera imagen del día nos mostró el esplendido estado de forma que luce la orquesta, hecho sobresaliente en verdad ante el colosalismo del gran sinfonista ruso. Y es que sólo puede calificarse de formidable la límpida y temperamental versión escuchada al conjunto cordobés, magnífico también en la interpretación de las obras anteriores.