LA FERIA del arte contemporáneo ARCO abrió ayer sus puertas al público y se dispone a recibir hasta el lunes más de 100.000 visitas con la esperanza de remontar las ventas de los primeros días que, según admiten los galeristas, "han estado flojas". Tras dos jornadas dedicadas a profesionales y prensa, ARCO ha empezado a recibir desde el mediodía al público general, que acude con la percepción de que la feria es más una exposición cultural que un evento con un importante trasfondo comercial para el mercado del arte. Este año el país invitado es la India.