Brad Anderson, conocido por su anterior película, ´El maquinista´ (2004), después de haber sido elegido por la revista ´Variety´ en 1997, como uno de los 10 jóvenes directores independientes a tener en cuenta, ha dado un paso más hacia el cine comercial con este thriller de raíles, alejándose de lo que se suponía iba a ser un camino por el cine de autor. Una vez dicho esto, ´Transsiberian´ se desarrolla en la siempre mágica ambientación que presta un espacio como el tren, lugar donde se sitúa la mayor parte del argumento de este filme que arranca cuando un matrimonio encarnado en los intérpretes Emily Mortimer (la interpretación más sobresaliente de la cinta) y Woody Harrelson (tan solvente como siempre) deciden, después de pasar una temporada en China en misiones humanitarias, viajar hasta Rusia olvidándose del avión que le llevaría hasta allí en unas horas y viviendo el verdadero ambiente, durante una semana, que se respira entre los vagones del mítico ferrocarril que da título a esta producción. Como se trata de una película donde el suspense ha de ser protagonista, la cosa se complica cuando conocen a una extraña pareja (interpretada por Kate Mara y Eduardo Noriega) que dicen ir de un lugar para otro impartiendo clases de inglés y transportando dudosos souvenirs en la mochila para vender en Amsterdam. Hay durante el transcurso del filme todo tipo de impedimentos que complicarán el viaje de esta fotógrafa americana y su fiel marido, mientras se los iremos conociendo un poco más de lo que invitan a creer las apariencias, llegando al límite cuando se presente un nuevo personaje representado en la figura del gran actor Ben Kingsley, al que siempre recordaremos por su genial trabajo en ´Gandhi´ (1982). El final, un tanto precipitado y enrevesado --sobran casi 20 minutos-- hace descarrilar el proyecto una vez los personajes abandonan ese ambiente que viven en el Transiberiano.