Hace 5 años, Halle Berry se convirtió en la primera actriz afroamericana que ganaba el Óscar como actriz protagonista. Ya entonces vio el peligro que traía consigo este galardón, "el encasillamiento", del que huyó, pero afirma: "Aún con un Óscar es muy difícil, es una suerte, encontrar un buen papel". La actriz ha presentado en Madrid su último trabajo, Seduciendo a un extraño, que se estrenará el próximo 13 de abril.

"Es un problema dar con una buena historia y un Óscar no facilita las cosas en este terreno, hasta el punto de que te puedes considerar una actriz con suerte si logras un buen personaje", cuenta Berry. Y añade: "Yo, por suerte, he interpretado más de un buen personaje, he podido acceder a cosas nuevas; explorar géneros, y no repetirme. Eso era lo que siempre perseguí, antes y después del Óscar, porque, para mí, la repetición es el aburrimiento, la muerte".

Seduciendo a un extraño es una obra de suspense, firmada por James Foley, en la que los secretos ocultos, las máscaras y las dobles caras son el eje central y la acción se va enredando más y más a medida que avanza el metraje. En el filme, Berry se mete en la piel de una periodista, Rowena Price, que tras el asesinato de una amiga de la infancia y descubrir que el poderoso publicista Miles Haley (Willis) puede estar detrás de todo este asunto, se hace pasar por una nueva empleada del empresario. Ayudada por el experto informático Miles (Giovanni Ribisi), Rowena sacará a la luz una historia de secretos, en la que nada es lo que parece.

Un buen momento profesional

La actriz es una de las mejor pagadas de Hollywood --14 millones de dólares por película, frente a los 16 que cobra la cabeza de lista, Nicole Kidman--. De hecho, Hale Berry, a sus 40 años, dice encontrarse en un excelente momento, una vez superado el hecho de que su físico eclipsara su talento hasta no tomarla en serio. "En este punto de mi carrera no percibo esto; y si hay alguien que me subestime como actriz, no me lo dice", cuenta esta actriz que comenzó participando en concursos de belleza, para luego ejercer como modelo, pasar luego con éxito por la televisión, hasta dejar huella en el cine, en 1991, gracias a un pequeño papel de drogadicta que le ofreció Spike Lee en Fiebre salvaje.

Desde entonces, Halle Berry se siente orgullosa de lo que considera su mayor logro: "Nunca he interpretado el mismo personaje dos veces". Sin embargo, no entra en detalles espinosos como de haber pasado, en sólo tres años, de ganar el Óscar por su dramática interpretación en Monster's Ball, a obtener el anti-Óscar, el Razzie, a la peor actriz por Catwoman.

"He hecho de todo, desde programas de televisión con Oprah Winfrey, algo considerado tabú, que se supone no se debe hacer tras ganar el Óscar; hasta las dos últimas entregas de X Men; además de películas más dramáticas como Their eyes were watching good. Siempre lo he hecho a mi manera, por eso no me arrepiento", confiesa Berry.

Una comedia en perspectiva

A punto de estreno tiene otro drama, Things We Lost in the Fire (Cosas que perdimos en el incendio), junto a Benicio del Toro. Una película de la que se siente francamente orgullosa y que considera un regalo ya que, en un principio, iba a interpretarla Resse Witherspoon, pero que ésta rechazó, lo que hizo que Halle Berry no dudara en lanzarse a por el personaje de una reciente viuda en un filme que narra la relación que se establece entre dos seres doloridos y arrasados.

Un terreno poco explorado por Halle Berry es el de la comedia, aunque no ha sido por decisión propia. De hecho, afirma: "Me gustaría hacer una comedia romántica y ahora están desarrollando un proyecto así; pero también es cierto que si antes me ofrecen algo que me atraiga más la haré. Pero, si no, rodaré esta comedia".

Problemas de color y de identidad

La actriz se ha quejado durante años del color de su piel, por considerarlo un obstáculo en su carrera, pues su mezcla de sangre blanca y negra le impedía, en muchas ocasiones, entrar en cualquiera de estos dos mundos. Ahora, sin embargo, está harta del calificativo de primera afroamericana ganadora del Óscar a mejor actriz protagonista. Por eso es tajante al responder: "No me considero un icono de la emancipación de la mujer afroamericana. Sólo soy una mujer y sólo quiero ser vista como una mujer, sin que me preceda el color de mi piel".

Berry ha expresado también su intención de cumplir uno de sus deseos más queridos: "La maternidad es algo fundamental para la mujer y me gustaría que fuera pronto".