El futuro del cine de Disney se aleja de su propio pasado. El segundo conglomerado multimedios de Estados Unidos anunció el lunes el cierre de su estudio de animación tradicional en Orlando (Florida). Aunque la clausura no ha provocado sorpresa sí ha motivado reacciones de nostalgia, lamentos y, también, duras críticas.

En el cierre de las instalaciones abiertas en 1989, de las que salieron Mulan, Lilo y Stitch y la aún inédita en España Hermano oso , algunos analistas ven la confirmación de que el futuro de la animación de la compañía fundada por Walt Disney pasa por mantener y reforzar la asociación con la empresa de animación por ordenador Pixar.

Tras cinco películas juntas --incluyendo el éxito de este año Buscando a Nemo , así como Monstruos S.A. y Toy Story --, las dos compañías tienen previsto el estreno de Cars el año que viene. Después, deben renovar su colaboración y el cierre de Orlando parece dejar claro qué parte del proceso dejará Disney en manos de Pixar.

Aunque los responsables de la compañía de Mickey Mouse aseguran que la empresa seguirá realizando trabajos en animación bidimensional, otros critican la política de cierres. Y es que la clausura de Orlando es sólo una ficha caída más de un dominó que empezó a desmoronarse el año pasado con la clausura de estudio de París de donde salieron El jorobado de Notre Dame y Tarzán . Para este año está anunciado también el cierre de un estudio en Tokio donde Disney produce principalmente animación bidimensional para vídeo.

Uno de quienes han denunciado más abiertamente el cierre del estudio de Orlando ha sido Roy Disney, uno de los descendientes directos del fundador de la empresa y antiguo presidente del departamento de animación. Disney, que en diciembre abandonó voluntariamente su puesto en el consejo de dirección, denunció el lunes la "sangría de talentos" que el departamento de animación de cine ha experimentado en los últimos años y citó la clausura de las instalaciones de Orlando como un ejemplo de "de la poca importancia que Michael Eisner (presidente y consejero delegado de la empresa) da a la creatividad y su total indiferencia por el impacto que sus decisiones están teniendo sobre la gente que ayudó a hacer grande la compañía".

PERDIDA Otros, especialmente algunos animadores, se han centrado más en la pérdida que el cierre supondrá para un arte que parece llamado a consumirse bajo los avances --y la reducción de costes salariales-- de la animación por ordenador. "Es una pérdida para el arte de la animación tradicional. Había una atención tremenda al detalle en este estudio y artísticamente todo lo que se hacía ahí era artesanía", declaró a The Hollywood Reporter Eddie Pittman, que fundó su propia compañía de animación después de trabajar en Mulan en Orlando.

Algunos de los 258 empleados del estudio de Florida serán reinstalados en el de Burbank (California), donde la empresa asegura que pretende unificar toda su producción de animación. Las dos últimas producciones de esa factoría, pendientes de estreno son Chicken Little y A day with Wilbur Robinson . Ambas de animación por ordenador.