Novela
Una tristeza azul
La cineasta Isolda Patrón-Costas logra el Premio Ateneo
Ciudad de Valladolid con ‘La vergüenza es azul’

Isolda Patrón-Costas, en el centro, recibe el Premio Ateneo-Ciudad de Valladolid. / EUROPA PRESS / AYUNTAMIENTO DE VALLADOLID
Pintar la vergüenza de azul a través de la memoria. Clara, la protagonista de esta historia, recurre a ese color para explicar cómo fue la relación con su madre cuando era niña, como esa nostalgia o tristeza de tantas canciones de jazz y de blues: «Los negros, cuando estaban tristes, estaban ‘blue’». Ahí tendríamos el eje de la obra que ha resultado ganadora del 73º Premio de Novela Ateneo-Ciudad de Valladolid, cuya autora es la escritora y cineasta barcelonesa Isolda Patrón-Costas. Alrededor de ese eje gira un relato psicológico hecho a partir de fragmentos cuya consistencia está marcada por la actitud de una madre a la que, de entrada, resulta más fácil aceptar que normalizar.
En la complejidad del vínculo entre Clara y su madre, en cómo influye en su personalidad y en la de su hermana, con una intensidad que parece estar siempre asomada al precipicio, se sostiene la trama de ‘La vergüenza es azul’, publicada por la editorial palentina Menoscuarto. Guionista de profesión, la protagonista, que reside en San Francisco, vuelve a Granada para que conozcamos el origen del trauma: Shirati, una extraña mujer que acaba de fallecer y que ejerció una influencia desmedida en la madre de Clara y, por añadidura, en toda la familia -incluyendo a un padre casi siempre ausente-, y que era la líder de una secta. En el libro, los hechos no se suceden de manera lineal y esa decisión estructural funciona bien, midiendo los acontecimientos para mostrarlos y componer poco a poco el conjunto, en un vaivén temporal en el que Granada aparece como un escenario que incide emocionalmente en Clara: «Y aquí seguía yo, bebiéndome las calles de Granada, entreteniendo mi angustia. A veces, pensaba que, si uno supiera qué busca, a qué tiene miedo, quizás deambularía menos». Clara no lo sabe y ese desconocimiento nos lleva a la Granada de la Alhambra y también a la Granada de Los Italianos; a la Granada del Albaicín y a la de los miradores. Paseos en los que Shirati y su tenebrosa sombra van tomando forma para que conozcamos la magnitud de la herida. Resulta interesante adentrarse en la personalidad de esta mujer que, primero de manera aparentemente inocente y después de forma radical, moldea a Adela, la madre: «Mamá hacía cosas raras ya por aquel entonces, pero yo no había conectado esos nuevos hábitos con la presencia de Shirati en su vida».
En ‘La vergüenza es azul’, el pasado y su narrativa siempre tienen huecos abiertos para profundizar en el dolor
En ‘La vergüenza es azul’, el pasado y su narrativa siempre tienen huecos abiertos para profundizar en el dolor, a través de una memoria cambiante que añade, suaviza o manipula los hechos. Adela necesita modificar su relato y se sirve de su habilidad y experiencia para seducir con sus historias: «Recuerdo una época en la que había decidido leernos cada noche un cuento de ‘Las mil y una noches’. La constancia no era una de sus virtudes porque en seguida se aburría de todo, así que empezaba hablándonos de Sherezade y al poco cerraba el libro para seguir el relato a su antojo». Para Clara el gran problema no era tanto ese recurso en la ficción sino verlo presente en ella, como una pequeña Sherezade a la que su madre hubiera colocado unos hilos para manipularla a su antojo.
Isolda Patrón-Costas publica su segunda novela tras ‘Amargosa’, que fue finalista del Premio Felipe Trigo de Novela 2021 y que se encuentra en proceso de adaptación cinematográfica. Patrón-Costas es licenciada en Comunicación Audiovisual por la Universidad de Sevilla y Máster en Producción Cinematográfica por la Universidad Complutense, y ha estado vinculada profesionalmente en la producción de cine en Los Ángeles, participando en películas como ‘The Promise’, de Terry George; ‘Biutiful’, de Alejandro González Iñárritu y documentales como ‘Mira la Luna’, rodado íntegramente en la NASA. Dice Geraldine Chaplin: «No todas las hijas son felices al lado de sus madres y no todas las madres son felices al lado de sus hijas. En ‘La vergüenza es azul, yo estoy con esa madre: esotérica, atrapada en una secta de las raras, con excéntricos episodios del pasado y una hija intentando salvarla…». Un buen punto de vista que nos pone ante una historia en la que no hay necesidad de buscar culpables y sí la oportunidad de enredarse en una «vergüenza azul y triste como esos recuerdos».
‘La vergüenza es azul’.
Autor: Isolda Patrón-Costas.
Editorial: Palencia, 2026. Palencia, 2026.
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