Galería Studio
‘The end’

‘The end’ / Manuel Ángel Jiménez

Querido y añorado amigo Martín, cómo se te echa de menos por no pocos ciudadanos que fueron espectadores de tus cines de verano durante cada una de las temporadas que dirigiste y programaste, ayudando a pasar de alguna manera menos dura las temperaturas que suelen castigar durante el estío cordobés. Es al menos triste contemplar cómo en estas fechas, cuando ya habías abierto las puertas de tus locales, que mimabas como santos lugares fílmicos -aunque hoy haya quien los considere «terrenos», sin más- y que durante todo el año te encargabas personalmente de cuidar; justo ahora, se plantea un dilema que pretenden finiquitar con el fin drástico de una cuestión tan fundamental para los que aún sueñan con el disfrute de vivir historias frente a una gran pantalla a la luz de la luna, un regalo que durante tantos años nos ofreciste y que ahora se empezará a echar de menos en recintos como el de la imagen que acompaña este texto, porque hay quien piensa que todo esto solo es un asunto nostálgico, olvidando la cultura de pasar las noches del verano cordobés con películas, que no son zapatos. No todo es economía y negocio, como tú bien siempre entendiste.
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