Poesía
El sufrimiento, vía hacia la trascendencia
Visor recupera en edición bilingüe ‘El parque’, de la rumana Angela Marinescu

Angela Marinescu. / Alexia Udriste
Apenas un año después de ‘Me como los versos’ (Godall Ediciones, 2024), donde seleccionó y tradujo tanto al catalán como al castellano la obra poética de Angela Marinescu escrita entre 2000 y 2021, Corina Oproae publica en edición bilingüe, por primera vez en nuestra lengua, ‘El parque’, libro medular de una de las voces más radicales e influyentes de la poesía rumana contemporánea. Ambas obras son una ocasión inmejorable para acercarse a una escritora casi desconocida en España que, aunque fuese venerada entre los círculos literarios rumanos -sobre todo de poetas nacidas a partir de 1989-, era poco accesible hasta la edición de su poesía completa, ‘Subpoesía’, en 2015.
Angela Marinescu (1941-2023), pseudónimo de Angela Marcovici -nombre con el que publicó su último libro, ‘Los pájaros en el cielo gritan’-, pertenece a lo que la crítica ha llamado neomodernismo rumano, corriente surgida tras el abandono del realismo socialista impuesto por el régimen comunista, junto a figuras como Nichita Stănescu o Ana Blandiana. Sin embargo, su apuesta poética es radicalmente personal -ella misma la denominó «subpoesía»- y se caracteriza por el inconformismo, el afán de provocación, la experimentación de nuevos ritmos, la huida de lo previsible y la desconfianza en la propia poesía.
En sus versos no existe separación entre vida y literatura, sino que son un grito cuyo «eco sonará oscuro y frío». La poeta insiste en lo oscuro, siniestro y trágico del placer, del instinto y del cuerpo como vía hacia la trascendencia. Esta apuesta poética, que algunos críticos han definido como neoexpresionismo y han emparentado con autores como Trakl o Benn, convierte el sufrimiento en materia verbal, sin épica ni heroísmo, desde la más absoluta naturalidad («No he luchado. Sencillamente he vivido»). Esto, unido a su vida atormentada, ha llevado a muchos lectores y escritores a hermanarla con poetas como Anne Sexton, Sylvia Plath o Alejandra Pizarnik.
‘El parque’ (1996) es un libro desgarrador e intenso que tensiona el lenguaje al límite y convierte la lectura en una experiencia de la que es imposible regresar indemne, a lo largo de las dos secciones asimétricas en que se articula. La primera, que forma el grueso, contiene cincuenta y dos poemas intitulados; en la segunda, apenas siete titulados con números romanos, se recogen las claves fundamentales desarrolladas con anterioridad.
Con un lenguaje hiriente y visceral, la poeta nacida en Arad construye la imagen de un parque otoñal e invernal, oscuro y violento, visionario y espectral, poblado por seres que viven en los márgenes, devastados por el placer que provoca sufrimiento («el placer es un vaso negro en el que gotean / mis lágrimas largas desde la cueva oscura / de la muerte»).
En definitiva, el lector se encuentra con un libro que indaga sin concesiones en la enfermedad («ya solo soy la ciega errante con los pulmones / tocados por la enfermedad»), el sufrimiento («mi carta de despedida es una sombra. cargo todas / las sombras») y la locura («mi locura está más cerca de la muerte / que de la poesía»), de modo que escribir se convierte en un acto de tortura («escribir / me ensucia / de sangre, escribir es un desierto de sangre en lugar de arena») con el que se busca la trascendencia, siendo el resultado una poesía que «tiene sangre y carne / una frente estrecha y un cuerpo de mujer».
‘El parque’.
Autora: Angela Marinescu.
Editorial: Visor . Madrid, 2025.
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