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Ensayo

Periodistas andaluces: una historia

‘Yo, periodista’ recoge la evolución del periodismo en la comunidad de sus inicios hasta la actualidad

Antigua redacción de Diario CÓRDOBA, cuando la máquina de escribir se convertía en un bien muy preciado para elaborar la noticia.

Antigua redacción de Diario CÓRDOBA, cuando la máquina de escribir se convertía en un bien muy preciado para elaborar la noticia. / Ricardo

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Fernando Arcas Cubero

Málaga

No teníamos en Andalucía un trabajo como el que acaban de editar Francisco Baena Sánchez y Laura López Romero, y los colaboradores y colaboradoras del mismo, en el que poder contemplar, gracias a los mejores especialistas de nuestras universidades, o formados en ellas, la historia del periodismo andaluz, con la mirada puesta esta vez, a diferencia de otros trabajos existentes, en la profesión misma y en su evolución desde los orígenes renacentistas de la invención de la imprenta hasta la actualidad. Una mirada a quienes influyeron o influyen con su escritura impresa o digital, en la formación de la opinión pública y, con ello, en la marcha de la historia de Andalucía y de España.

El libro comienza con las primeras muestras de información realizada por editores e impresores en los siglos XVI-XVII, en su mayoría de autores anónimos, que fueron el precedente inmediato de las primeras publicaciones periódicas, durante una verdadera edad de oro de la labor impresora en Andalucía, como se aprecia en la edición de las gazetas. Detrás de todo ello, la figura del impresor, del editor y pronto del periodista, que sostiene la historia del género desde entonces hasta la actualidad.

La Ilustración ve nacer la «prensa de proximidad», el inicio del espíritu crítico aplicado al periodismo y el esplendor del género en Andalucía dentro de España. Las provincias andaluzas de Sevilla, Granada, Córdoba y Cádiz, a las que se unen pronto las restantes, señalan al periodismo hecho en el sur como el cuarto de España en importancia, con una vocación de actualidad y de carácter provincial, y el sentido crítico inseparable ya del género y de sus protagonistas.

La politización marcada por la guerra y la revolución liberal española, alumbra al periodista politizado, al escritor incorporado a una causa, revolucionaria o conservadora, convertido ya en una pieza esencial del devenir de la historia de España. Y al periodista popular de la edición e impresión del género de cordel, entre los cuales ya figuran las mujeres, que buscan estar presentes para lograr una todavía «prudente emancipación». La imagen, descriptiva o satírica, de esta prensa popular para un público burgués, acerca sin embargo su lectura icónica a públicos más amplios, y socializan así la lectura, la democratizan. Un periodismo muchas veces autodidacta refleja ya en el siglo XIX y principios del XX la realidad obrera y sus luchas sociales (una Andalucía mayoritariamente analfabeta que, sin embargo, llegará a la obra de sus periodistas comprometidos gracias a la lectura colectiva en los tajos o en los centros obreros).

En el proceso descrito lo que cuaja es la profesionalización del periodismo en sus diferentes facetas, su inserción social y económica, su papel intelectual y cultural. Este cambio decisivo de estatus, se produce en la época de la Restauración, con una prensa de masas en la década de los 80, coincidente con las leyes liberales de Sagasta. Si el grabado y la litografía democratizaron la representación de la realidad, la fotografía inserta en los diarios supuso un paso más, revolucionario, como demuestran los Campúa de Sevilla o mujeres como Muchart en Málaga. Una foto empieza a ser considerada como la evidencia de la realidad tal como es, sin aparente mediación de intérprete como ocurría con el grabado o la litografía. Y otra revolución técnica, la de los transportes -el avión-, ensancha el horizonte del periodista que avanza en su mirada a un mundo que comenzaba lentamente a ser global y al alcance de su mirada personal y física.

La historia de España, su crisis, pone a los periodistas ante la encrucijada, los somete a la tensión de decidirse entre bandos y sufrir sus consecuencias. Hubo víctimas, sin embargo en los dos bandos de la Guerra Civil. Unos, triunfarán al elegir ponerse al servicio de los vencedores, pero encorsetados con las leyes restrictivas del franquismo y la censura. Otros, los perdedores y supervivientes, conocerán un periodismo en libertad pero en la dureza del acomodo y la nostalgia del exilio. El franquismo, como escribe Antonio Checa, es la peor etapa en la historia del periodismo español. Y, sin embargo, incluso en este periodismo sujeto a la Falange y al Movimiento Nacional, al menos entre quienes se habían forjado antes en la libertad de la República, hay pequeños resquicios para la independencia o, al menos, para la cultura, el gusto por la historia o cierto espíritu crítico como en José María Bugella, del que se aporta un texto que podría ser actual sobre el columnismo.

Así llegan los autores y autoras a la era digital, al siglo XXI (quizá se eche de menos qué pasa con los periodistas en la Transición andaluza, o quizá que eso merezca otro libro aparte), a los problemas laborales, a las iniciativas asociativas y en defensa de la profesión, y a los cambios profundos de la presencia de la Universidad en la formación del periodismo, así como al lugar de los profesionales en el universo de las redes, en la prensa y medios locales, o ante el declive imparable del papel.

Una época, ésta actual, de cambios rápidos, un contexto cada vez más exigente en las respuestas, un sistema de libertades puesto a prueba, en el que los autores reclaman, finalmente, una evidencia mantenida en el tiempo: la necesidad del «periodismo pese a todo».

Un libro necesario pues, para estos tiempos de nuevos retos a una profesión a la que habría que exigir, cada vez más, funciones intelectuales críticas que transmitan las claves de la realidad social a una ciudadanía más libre. Y hacerlo, para empezar, echando una mirada a su historia.

Una obra colectiva

‘Yo, periodista. Una historia crítica sobre el ejercicio del periodismo en Andalucía (siglos XVI-XXI)’, es una obra colectiva editada por el profesor Francisco Baena Sánchez (Universidad de Sevilla) y la profesora Laura López Romero (Universidad de Málaga) -autores de la introducción-, y publicado por las editoriales Comares y de la Universidad de Sevilla (2025).

Dividido en dos bloques, los autores del libro ofrecen, en el primero, un análisis histórico del origen y la evolución del oficio de periodista. Rafael Soto-Escobar y Carmen Espejo-Cala estudian al periodista del barroco Juan Serrano de Vargas y algunos de sus precedentes; María del Carmen Montoya Rodríguez a José Navarro y Armijo y el primer semanario ilustrado andaluz; Beatriz Sánchez Hita el periodismo político de Juan Antonio Olavarrieta y José Joaquín de Clararrosa; Inmaculada Casas-Delgado analiza el periodismo de cordel de Francisco de Benavides; Lola Álvarez Morales a las mujeres directoras, como Adela García; María Eugenia Gutiérrez Jiménez estudia la ilustración satírica y la obra de Luis Mariani, y Francisco Baena Sánchez el periodismo obrero de Félix Lunar.

El segundo bloque del libro se ocupa del periodismo profesional. En él, Laura López Romero estudia el paso a la prensa de información en la figura de Antonio Fernández y García; María Olivera Zaldua el fotoperiodismo de la familia Campúa y de Sabina Muchart; María Isabel Cintas Guillén el papel del avión en el reporterismo de Manuel Chaves Nogales; Concha Langa Nuño el periodismo de propaganda franquista de Manuel Siurot; Francisco Expósito Extremera el periodismo del exilio de Fernando Vázquez Ocaña; Antonio Checa Godoy el periodismo franquista en José María Bugella y Eduardo Molina Fajardo y, finalmente, Daniel Moya López, el periodismo de la era digital en Isabel Morillo, Juan Pablo Bellido y Juan Luis Sánchez.

El libro, además, incorpora en cada uno de los capítulos un interesante apartado didáctico, con materiales de trabajo para lectores y estudiantes, un contexto sobre el tema o la época, textos periodísticos para leer, cuestiones derivadas de la lectura, sugerencias para saber algo más y propuestas para el ejercicio periodístico personal a la luz de lo leído e investigado.

‘Yo, periodista. Una historia crítica sobre el ejercicio del periodismo en Andalucía (siglos XVI-XXI)’.

Editores: Francisco Baena y Laura López.

Editorial: Comares y Universidad de Sevilla. 2025.

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