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Poesía

Música que nace del silencio

‘El magisterio de los árboles’, un poemario de Javier Gilabert, Premio Rafael de Cózar

Javier Gilabert.

Javier Gilabert. / CÓRDOBA

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Córdoba

«Poeta es árbol», sentenció Federico García Lorca en uno de sus versos, y Javier Gilabert -también granadino- lo confirma en ‘El magisterio de los árboles’, un poemario que le ha valido el prestigioso Premio Rafael de Cózar, convocado por la Universidad de Sevilla.

Gilabert (1973) comenzó su andadura lírica con ‘En los estantes’ (2019), título al que ha seguido una febril actividad poética y cultural. Desde aquel debut, el autor ha construido una trayectoria coherente y sólida con la que ha cosechado otros reconocimientos importantes, como el Premio Blas de Otero por ‘Todavía el asombro’.

En ‘El magisterio de los árboles’, la voz poética recorre el libro del primer al último verso como una savia que nutre un organismo armonioso y bello, pero de raíces firmes, hundidas en los sustratos más profundos de la tradición. Ya el título nos ofrece una pista crucial sobre la identidad de Gilabert, quien se define como «maestro avemariano». Esta profesión y vocación remonta su origen a las revolucionarias ideas pedagógicas de Andrés Manjón, fundador a finales del siglo XIX de las escuelas gratuitas para los niños vulnerables -principalmente gitanos- del Sacromonte.

El poemario germina a partir de una actividad del autor que exige silencio, sosiego y una profunda intimidad con la palabra: el cuidado de los bonsáis. El libro nace, pues, al dictado de esos pequeños árboles que el poeta ha rescatado y modelado, pero también opera a un nivel simbólico que nos entiende como parte de un árbol genealógico. Así, la obra se abre con una sección dedicada al padre, ‘El primer árbol’: «Un padre es como un árbol. A sus ramas / trepamos por primera vez e hicimos / un nido en el que aún nos cobijamos». Los poemas atraviesan el duelo por su pérdida y hallan en la poesía el canal perfecto para comunicarse con la figura ausente: «Hoy todas estas cosas / duelen como tu ausencia. / (…) Hoy todo aquí te nombra y contiene». El dolor, sin embargo, no se limita a la orfandad; brota también de los grandes interrogantes de la existencia y de «la vasta soledad de lo que permanece».

En la segunda parte, homónima al libro, el asombro se materializa a través del diálogo con ese catálogo de árboles minúsculos que el autor custodia porque, como escribe: «No hay nada que los árboles no sepan, / ni nada que no enseñen si se atiende, / partiendo del asombro, a su dictado». Estos versos miran hacia higueras, ficus, granados o enebros para hablar de dignidad, resistencia, amor y continuidad; en definitiva, para recordarnos la conmovedora belleza de nuestra propia naturaleza: «Lo he visto secarse en apariencia / y al cabo de los meses, rebrotar. / Es lo más parecido a los milagros».

Javier Gilabert no solo se ha valido de la mirada y la escucha; sus poemas beben directamente del magisterio de Machado, Juan Ramón Jiménez, Lorca, María Zambrano o Claudio Rodríguez. A este último le debe, precisamente, la claridad que envuelve el poemario pese al dolor y la melancolía. Como el propio autor escribe al contemplar una gota de lluvia: «¿Cómo es que algo tan frágil / abarca en su contorno el universo?» para añadir después: «Sabe bien que la luz / la puede hacer brillar / o evaporarla». Sin duda, en este libro, la poesía de Gilabert brilla a través de una mirada sensible al asombro y de profundo calado humano.

‘El magisterio de los árboles’.

Autor: Javier Gilabert.

Editorial: Renacimiento. Sevilla, 2026.

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