Novela
Las últimas horas

Bernhard Schlink / CÓRDOBA
¿Cómo continuar en una aparente cotidianeidad, cuando la sombra de la muerte acecha y cada minuto es un paso acelerado hacia el final de la propia existencia?
El señor Brehn, abogado de setenta y tres años, con una vida activa con conferencias, citas universitarias y artículos, se enfrenta a la decisión quizá más relevante de su trayectoria vital: planificar en qué, cómo y, sobre todo, con quién, emplear sus últimas semanas, dosificar las fuerzas y centrarse, ahora sí, más que nunca, en el presente.
Su grave enfermedad lo lleva a disfrutar de los quehaceres sencillos: la poda del jardín, la observación, sin urgencia, de los detalles, de aquellos objetos que han perdurado a través de varias generaciones y hoy adquieren relevancia, como apego a los que un día pertenecieron; y, en especial, la total entrega a su pequeño hijo David, así como a su joven y bella esposa Ulla.
El inmenso amor a su hijo y la urgencia de su esposa para que le deje algún recuerdo lo llevan a escribir una hermosa, templada y emotiva carta, sin trazas dramáticas, dirigida, no tanto al niño, sino a ese adolescente, más tarde adulto, al cual no podrá abrazar, proteger ni aconsejar en un futuro cada vez más cercano. Es esta una epístola que bien podría recordar al lector esas ‘Cartas a Lucilio’, del gran filósofo cordobés Séneca, en las que el protagonista reflexiona sobre diferentes temas como pueden ser la justicia, la ausencia de ella, Dios, el amor, la necesidad de estar ocupado en una labor y la muerte.
El rápido paso de los días
Los días pasan rápidos, mientras, en la mente, aparecen aquellas imágenes que, en algún momento, quedaron incrustadas en la memoria y, por alguna razón, decidieron quedarse. Las distracciones desaparecen y la vida continúa su curso, que ahora, más que nunca, se centra en el amor a su mujer y, sobre todo, a su pequeño hijo, que aún cursa en la escuela primaria, con los que compartirá actividades sencillas como ir al cine, un paseo por el bosque o el cuidado del jardín.
Como último deseo, una visita al mar. Ese mar como inmensa alegoría del continuo devenir, del cambio, pero también de una presencia constante, amplia y diáfana de ese movimiento natural de la vida, que continúa por encima de los diferentes acontecimientos individuales.
Bernhard Schlink propone al lector una lectura bellísima y un legado de hondas connotaciones genuinamente humanas.
‘La vida al final’.
Autor: Bernhard Schlink x.
Editorial: Anagrama. Barcelona, 2026.
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