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Ensayo

La Rusia de Vladimir Putin

‘Demasiado tarde para despertar’, del filosofo esloveno Slavoj Zizek

Slavoj Zizek

Slavoj Zizek / EFE

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Antonio González Carrillo

Antonio González Carrillo

Córdoba

El Rasputín de hoy es Putin. Un líder que sustituye la Revolución de Octubre de 1917 por la victoria de la URSS contra el nazismo de 1945. Un adiós a Lenin sustituido por una apología de la represión de Stalin reivindicando las matanzas de Katyn en Polonia y el Gran Terror que eliminó a dos millones de ciudadanos rusos, entre militares e intelectuales que se opusieron a pactar con Hitler. Si Lenin reconoció el derecho a la autodeterminación de los pueblos, Stalin se veía a sí mismo como restaurador de la grandeza de Rusia tras la «desviación anti patriótica» de su antecesor. Lenin quedó borrado de la historia, y Putin recoge hoy la herencia del estalinismo.

El político ruso desesperado dispuesto a utilizar hoy las armas nucleares si se siente amenazado en su poder, provocando una nueva Guerra Mundial. Sigue la teología política de su ideólogo particular Alexander Duguin que sostiene el «Dios está de nuestro lado»: el bien, la luz y la verdad que son «creencias rusas» frente al mal, las tinieblas y la falsedad que serían las «creencias europeas» representada por un supuesto «nazismo» ucraniano inexistente.

Estas ideas están presentes en el ensayo ‘Demasiado tarde para despertar’ (Anagrama Argumentos, 2024) del filósofo esloveno Slavoj Zizek (Ljubliana, 1949), autor de más de 40 libros como el celebrado ‘Un ladrón a plena luz del día’, ‘ La nueva lucha de clases’ entre otros. Su más reciente ensayo lleva un significativo título en forma de interrogación sobre qué nos espera cuando no hay futuro. La predicción de Zizek sobre el futuro definido como continuación del presente es, en principio, pesimista pero mantiene la esperanza de la movilización para contrarrestarlo. Un futuro administrado por la manipulación tecnológica que nos vemos obligados ética y políticamente a actuar para evitarlo.

Zizek imagina en esta obra un posible escenario de Rusia contra la OTAN cuando Putin hablaba en serio con sus amenazas a Ucrania. Si ya Stalin había castigado a Ucrania a principios de la década de 1930 con la brutal hambruna, llamada ‘Holomodor’ (1932-1933) que continuó con los años del Gran terror (1936-1937), es ahora cuando Putin señala que el Gobierno de Kiev no le gustaba, rompiendo los Acuerdos de Mink entre Ucrania y Rusia, amenazando con la violación de lo que calificó de «una bella hermosa». El Kremlin intenta conectar dos narrativas: del pasado contra los nazis con la guerra actual con Ucrania, cambiando los contenidos de los libros escolares.

La agresión rusa no es sólo a Ucrania, reflexiona Zizek, sino al orden liberal democrático occidental. La estrategia putinista consistiría en desmantelar una Europa unida. Por lo que para el filósofo esloveno está claro es que defender a Ucrania es defender a Europa democrática.

La Rusia nacionalista de Putin heredera de la Unión Soviética estalinista ( y también en cierto modo zarista) se propone alentar una «Causa sagrada» con el objetivo de empobrecer Europa.

Dos conciencias al modo hegeliano de la dialéctica del amo y del esclavo, engarzadas en lucha a vida o muerte, en un enfrentamiento final que ya habría comenzado por delegación. Ha nacido una nueva Rusia con Putin contra la Europa democristiana y socialdemócrata. La propaganda rusa atribuye la decadencia occidental a las estúpidas (sic) medidas de Europa contra Rusia. Putin establece unas «condiciones de guerra» para todos como la oportunidad de aprovechar la crisis para cambiar el modo de vida occidental, siendo la guerra contra Ucrania el incentivo para reorientar la economía y la vida social de los rusos.

En otro apartado del libro de Zizek donde trata el tema de «las guerras culturales» cita a J. Peterson, amigo de Orbán que defiende metafísicamente a Rusia basándose en Dostoieski que atacó a Europa por su hedonismo individualista en oposición a la espiritualidad rusa. Una crítica al postmodernismo que quiere destruir los cimientos de la civilización cristiana. Justifica también la revuelta cristiana en Estados Unidos en el asalto al Capitolio como «verdaderos patriotas» estadounidenses que recurrían a la violencia para salvar al país.

La Rusia de Putin es, a pesar de las aparencias, un país débil y decadente, es a la conclusión a la que llega Zizek en sus escritos. El putinismo abraza la manipulación histórica de los diferentes regímenes soviéticos. Pretensión de reescribir sin éxito la historia para hacer creer a los rusos que el país vive amenazado por Occidente.

Aún estamos a tiempo de actuar, condenando el colonialismo ruso en Ucrania, a favor de la heroica resistencia del pueblo ucraniano frente al oso ruso. La civilización europea tiene sus orígenes en la Ilíada de Homero que se abre con los versos sobre la ira de Aquiles.

‘Demasiado tarde para despertar’.

Autor: Slavoj Zizek.

Editorial: Anagrama Argumentos. Barcelona, 2024.

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