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Ensayo

Feminismo de la diferencia en autoras españolas

María Ángeles Hermosilla y María Paz Cepedello firman ‘Temas y formas de la escritura de mujeres en España’

María Ángeles Hermosilla y María Paz Cepedello, autoras del ensayo. | CÓRDOBA

María Ángeles Hermosilla y María Paz Cepedello, autoras del ensayo. | CÓRDOBA

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Córdoba

A lo largo de la historia, la mujer ha sido, de forma habitual, obviada del ámbito literario, cultural, intelectual y profesional, según las costumbres, cánones o épocas establecidas. Si bien, con el tiempo, ha ido adquiriendo, de forma gradual, un lugar cada vez más representativo hasta llegar al contexto actual.

Temas y formas de la escritura de mujeres en España (siglos XX y XXI), de María Ángeles Hermosilla y María Paz Cepedello Moreno, ofrece un exhaustivo estudio de la presencia de la mujer en la literatura en el plano poético y narrativo. Se parte de los rasgos pictóricos cubistas en la poética del 27 con Concha Méndez y Lucía Sánchez Saornil, exponentes de la mujer moderna de la Edad de Plata, y cuyos textos entran dentro de la consideración de «escritura femenina» según la clasificación realizada por Elaine Showalter.

En narrativa, continúa con la minuciosa indagación de esta misma identidad a través de la trilogía de Esther Tusquets: El mismo mar de todos los veranos (1978), El amor en un juego solitario (1979) y Varada tras el último naufragio (1988), cuya forma y discurso se distancian de los parámetros masculinos, confirmándose así un carácter esencialmente de mujer.

A su vez, se aborda el tema amoroso desde la total entrega y pérdida de la identidad, hasta la expresión libre del deseo femenino en el plano sexual, atendiendo a factores como la cultura, la ideología, la religión o la experiencia. Para ello se recurre a obras de Carmen Martín Gaite como Entre visillos (1957); La trampa (1969) de Ana María Matute; Crónica del desamor (1979) de Rosa Montero o Mujeres de negro (1994) de Josefina R. Aldecoa.

Ambas autoras se embarcan en el análisis del estilo diarístico y de la autobiografía como exposición de la propia identidad y, en consecuencia, de la reputación del yo femenino al abrirse a una faceta pública desde la figura de Marga Gil Roësset, como sujeto descentrado en su amor platónico no correspondido hacia Juan Ramón Jiménez y el trágico desenlace con su suicidio a los veinticuatro años de edad.

De otra parte, con Carme Riera y su diario Tiempo de espera (1995), en el que realiza anotaciones casi a diario durante el periodo de su embarazo y donde confluyen el poder creador de la palabra y el poder creador de la mujer, se constata el espacio propio que dicha autora ha ganado dentro del feminismo de la diferencia.

Hermosilla y Cepedello se adentran además en un estudio comparativo de las autobiografías de María Teresa León y Rafael Alberti, para indagar en las diferencias formales y temáticas en Memoria de la melancolía (1998) y Arboleda perdida (1988), donde variados elementos de forma y estructura respaldan ambas individualidades literarias, siendo la subjetividad femenina la que aporte un carácter integrador y descentralizado en la observación y reflexión de la realidad.

Igualmente, rescatan del olvido a Elena Soriano, precursora del feminismo de la diferencia, mediante el análisis de la trilogía Mujer y hombre, donde se muestra la capacidad de introspección de la autora como denuncia de una situación de represión sexual y crisis existencial. Al tiempo, obras como La vida pequeña, Cuentos de antes y de ahora, Tres y vida y Testimonio materno traslucen la preocupación de Elena por adquirir crédito intelectual.

Como colofón a este minucioso estudio de la presencia y autoría femenina en la literatura, Hermosilla y Cepedello parten de las teorías feministas francesas y se centran en escritoras como Carmen Martín Gaite, en su obra Entre visillos (1957), como ejemplo de la asfixiante existencia de las jóvenes de una época en una sociedad principalmente patriarcal. A la vez, se defiende en la obra de María Zambrano, Claros del bosque (1977) o Pensamiento y poesía en la vida española (1987), una voz y un lenguaje intuitivo de experiencia personal en el primero y, como evidencia de la escasa presencia y visibilidad de la mujer en todos los ámbitos de la vida, en el segundo.

Es asimismo interesante la presentación del conflicto en la relación madre-hija en cuanto a la aceptación o no del papel tradicional que la mujer ha ido asumiendo en el plano doméstico en obras como Nosotros los Rivero (1952) de Dolores Medio o Julia (1978) de Ana María Moix, para pasar ya, a partir de las novelas de los años noventa, a una relación de reconocimiento, reconciliación y complicidad entre madre e hija, presentando como ejemplo Carta a mi madre (2001) de Esther Tusquets, Con mi madre (2001) de Soledad Puértolas o Historia de una maestra (1990) de Josefina Aldecoa.

Temas y formas de la escritura de mujeres en España (siglos XX y XXI) es un magistral ensayo que condensa un análisis pormenorizado de aquellas autoras cuyas obras confirman la presencia indiscutible de una identidad femenina diferenciada. Las numerosas autoras estudiadas, a través de textos escrupulosamente escogidos, dan consistencia a un admirable, bello y contundente volumen que se formula como libro de referencia para quienes se acercan a la indagación del «sujeto femenino» en la literatura española.

‘Temas y formas de la escritura de mujeres en España (siglos XX y XXI)’.

Autoras: María Ángeles Hermosilla y María Paz Cepedello.

Edita: Universidad de Extremadura. Cáceres, 2025.

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