Disparar a Lorca hoy
El escritor Rafael Ruiz Pleguezuelos publica ‘Disparos a Lorca’

Federico García Lorca y la actriz Margarita Xirgú / ANTONINA RODRIGO
Rafael Ruiz Pleguezuelos (Granada, 1974) es doctor en Filología Inglesa y licenciado en Filología Hispánica y Teoría de la Literatura. Su producción literaria, muy completa, abarca varios géneros: novela (‘La botella de Bukowski’, ‘La piel del lagarto’, por la que recibió el Premio Tiflos), aforismo (‘Talía desencadenada’, ‘Usted está aquí’) y teatro (‘El pez luchador’, ‘Saturno en agosto’). Ha recibido varios galardones en el ámbito teatral, como el Premio de Teatro Dramaturgo José Moreno Arenas (2013), el Premio de Textos Teatrales Fatex (2015), el Premio Francisco Nieva de Textos Breves Teatrales (2016) y I Certamen de Textos Dramáticos Sanchis Sinisterra (2018). Es miembro de la Academia de las Artes Escénicas de España. Sus obras han sido estrenadas en Madrid, Barcelona y Granada.
Con su última obra, ‘Disparos a Lorca’ (Ed. Villa de Indianos, 2026), Ruiz Pleguezuelos nos trae un encuentro sentimental, emotivo, personal y pasional sobre Lorca. Sabiendo, como granadino, que este nombre en Granada siempre será motivo para la polémica desde su cruel asesinato. Y Ruiz Pleguezuelos entra con valentía en el asunto a sabiendas de que sus palabras serán vistas con lupa por muchos y motivo quizá de polémica. El estudio preliminar corre por cuenta del que esto suscribe.
Las claves de estos «disparos», que simbólicamente alcanzan al lector desde varias perspectivas, las ofrece el autor en el prólogo inicial, donde escancia su vértigo, gratitud y culto a la persona y la obra de Federico García Lorca. Hay una actitud ética en todo el libro, pero sobre todo un paradigma profundamente humano, de credo en la obra y de férrea diatriba contra una cultura «tik tok» en torno al poeta que envanece, disipa y convierte el hecho literario en una promiscua hamburguesa cultural de propiedad vomitiva. De ahí que Ruiz Pleguezuelos eleve su apuesta por la profunda obra del escritor de Fuente Vaqueros, por su gran teatro, el más importante, según él, que se ha escrito en el XX, y por una poesía que alcanza el compromiso con lo humano universal. De eternidad habla él, negando esa vía de agua inane que se ha ocupado de un Lorca filológico, reporteril y ajeno a su voz, y cuyos disparos han llegado más al público que la creación en sí del poeta. Hay una queja de inicio que a lo largo de este libro se va proyectando en múltiples situaciones sobre las que ofrece una reflexión de reproche, siempre vehemente. Así dirá: «Más corazón y menos filología, más pasión y menos universidad».
Podríamos convenir y concertar con él que sobre Lorca se ha inventado un mito y se ha creado una apostasía, se ha escrito mucha literatura de cordel para programas basura y se ha estado muchas veces lejos del ‘alma’ del poeta, de su ser en sí, de su ‘estar’ en el mundo, en definitiva, de su ‘dasein’. Y Ruiz Pleguezuelos quiere combatir estos desahogos, este magma llagado en torno a Lorca, trayéndonos su ser, su poesía, su palabra viva, su muerte y su vida, su pasión y su desolación, su primavera y su invierno: «El siglo XXI convierte cualquier materia en un meme, así que el poeta de la Andalucía profunda y los caballos negros nada en los clichés que rodean su figura».
Con este objetivo ha creado sesenta y ocho breves capítulos. Con tan solo una o dos páginas máximo va construyendo este mosaico lorquiano desde el hálito más humano y espiritual, la fogosidad, el deseo, la propaganda, la verdad y la mentira en torno al genial escritor granadino. Hay una labor de redención de la verdad lorquiana, y esta se halla en la lectura de su obra, de la que muchos hablan, pero muchos ignoran porque no la han leído.
Como buen dramaturgo que es Ruiz Pleguezuelos, abundan sus comentarios sobre el teatro con reflexiones siempre personales, vitales, vivenciales. Mariana Pineda es objeto de sus elucubraciones en «Mariana lírica». Y al profundizar en esa visión teatral y su relación con el público comenta las palabras de Lorca de que «el teatro se debe imponer al público y no el público al teatro». Una materia que aborda con interés es la relación de Federico con lo religioso, aunque para la intelectualidad de guardia Federico debe continuar siendo rigurosamente ateo. Las teselas de Ruiz Pleguezuelos son una concentración de sentido, una reducción de la materia crítica y vital a su esencia para realizar un recorrido amplio, abigarrado y generoso por multitud de temáticas como la siguiriya, el tiempo, las nanas, los prejuicios políticos, los sueños, el concepto de lo trágico, el mal fario, Andalucía, la crítica de Neruda, los niños, la muerte, el duende, María Zambrano, la lectura y las ideas, Ory, la superstición, el color verde, el dolor, la alegría, el oficio de escribir, el surrealismo, la relación hombre-mujer, el cuchillo, las primas, los caballos, la sangre y el cuerpo…
En definitiva, todos los grandes símbolos de su obra. Toda la conjunción de los elementos que han conformado el espíritu y la esencia de uno de nuestros escritores más universales al que es fácil seguir admirando.
‘Disparos a Lorca’.
Autor: Rafael Ruiz Pleguezuelos.
Editorial: Villa de Indianos. Madrid, 2026.
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