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Las Guardas

Apolo y Dioniso

Don de la ebriedad

Don de la ebriedad / CÓRDOBA

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Javier Sánchez Menéndez

Javier Sánchez Menéndez

Córdoba

Del filósofo italiano Giorgio Colli (1917-1979) la editorial Sexto Piso publicó en 2020 el libro ‘Apolíneo y Dionisíaco’; en 2010 se había editado en Italia. La obra recoge textos y apuntes de Colli que profundizan en los términos nietzscheanos de lo apolíneo (relacionado con la forma, la expresión finita, la belleza, el orden, la apariencia y la individuación) y lo dionisíaco (vinculado a la interioridad infinita, la embriaguez, la disolución de los límites, la experiencia mística y la verdad interior). Sin embargo, Colli va más allá de Nietzsche llevando esta oposición del plano estético al plano filosófico. En la columna anterior hablamos de Marco Antonio y de Claudio Rodríguez. Ahora vamos a profundizar, siguiendo la obra y el desarrollo de Colli, como el libro de Claudio Rodríguez ‘Don de la ebriedad’ es principalmente dionisíaco.

El título ya nos avisa: la ebriedad como eje. No se trata de una ebriedad de alcohol, sino una embriaguez visionaria, una entrega hacia la claridad que baja del cielo, a la fusión con el paisaje y con la existencia. Es esa disolución de los límites del yo, el poeta se abandona, se deja poseer. Los versos transmiten una experiencia de unión casi mística con la luz, con la naturaleza. Hay un abrazo totalizador que es al mismo tiempo gozoso y destructivo.

Siguiendo a Colli, en este libro hay una tensión muy fuerte. La claridad (que podría parecer apolínea por ser luz y forma) es tratada de manera dionisíaca, es sedienta, ebria, perseguidora, se quema al encarnarse, y la forma (la poesía) es el vehículo para capturar esa experiencia desbordante. Claudio Rodríguez no es un poeta clásico en el sentido apolíneo del equilibrio y de la contención. Su poesía es vitalista, es corporal, es celebración. Y para ello usa un lenguaje muy depurado y una métrica tradicional. Es lo fascinante de su combinación, usar la forma apolínea para dirigirnos a una experiencia dionisíaca.

Incluso podemos afirmar que el resto de la obra de Claudio Rodríguez va dirigiéndose paulatinamente hacia lo apolíneo. La dimensión dionisíaca de ‘Don de la ebriedad’ no desaparece en sus poemarios posteriores, pero sí se transforma, se matiza y convive cada vez más con elementos reflexivos, éticos y apolíneos (orden, forma, conciencia moral y condena).

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