Literatura epistolar
Cartas del norte
Un libro recuerda los consejos de Elena Francisen la radio

Portada del libro ‘Los consejos de Elena Francis’ / EDICIONES CÁTEDRA
Y, cual elefante en una cacharrería, el nuevo talento literario en ciernes pasó por Oviedo. David Uclés, quien ya firmara en el 2024 La península de las casas vacías, novela río que le llevaría a los más altos estándares de la literatura, continúa su gira triunfal por España. Es de suponer que pronto, muy pronto, lo hará por Latinoamérica, ahora presentando la novela ganadora del Nadal 2026, La ciudad de las luces muertas, en donde todo un glosario de escritores se reencontrará en situaciones improbables en una Barcelona desconocida a la par que luminosa.
Pero vamos a dejar por ahora la novela ganadora del Premio Nadal 2026 (que poca memoria literaria tienen algunos críticos empeñados en denostarla día sí y día también) para ocuparnos de mis últimas visitas al Rastro de mi ciudad, de las que poco me he referido últimamente. Es cierto que el tiempo no acompaña como desearíamos, que es difícil encontrar algo interesante cuando tienes un paraguas en la mano, o que, a causa de dichas inclemencias, muchos de los puestos en los que suelo detenerme no suelen acudir a su visita dominical. Pero en estos tiempos en los que la juventud parece perdida y a la búsqueda de supuestos valores occidentales, suelen abrazar tiempos pretéritos absolutamente repudiables, bueno es acercarse a un libro interesante por cuando pueda resultar esclarecedor.
Y es que, en los años 70, pocas eran las mujeres que se atrevían a levantar la voz contra sus maridos, y me atrevo a decir que ninguna, o casi ninguna, aquellas que acudían a «la autoridad, fuese esta policial, judicial o eclesiástica» para denunciar un caso de malos tratos en el matrimonio. No habían llegado aún los principios fundacionales del movimiento feminista, que ya arraigara en Europa y Estados Unidos, a nuestro país, y estaba lejano el movimiento #metoo. ¡Pero nosotros teníamos el consultorio radiofónico de… Elena Francis! Sí, por aquel entonces, un programa de radio que se emitía todas las tardes, lo recuerdo porque yo mismo lo escuchaba junto a mi madre, actuaba de terapia silenciosa sobre la población femenina española. Un programa al que las mujeres escribían preguntando ungüentos caseros para combatir los sabañones, recetas de cocina… o dudas sobre sexo, el tema tabú por excelencia del franquismo.
Pero lo que las mujeres de entonces y ahora, mi madre, sus madres y abuelas, no sabían, es que Elena Francis nunca existió. No había una Elena Francis escuchando y leyendo las cartas al otro lado de las ondas, sino que era un personaje de ficción creado para satisfacer los deseos y dudas de la España femenina del momento. Viene esto a colación porque me he encontrado este domingo con una edición de Las cartas de Elena Francis, y uno no puede evitar preguntarse: ¿no estaremos asistiendo a una revisión del mito de la caverna de Platón? En fin.
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