Poesía
La brisa en la ventana
‘Los versos de mi amiga’, de Esperanza Ortega

Esperanza Ortega. / CÓRDOBA

La poesía es un ente intemporal, voluble, caprichoso e inefable, que viene y va, se estanca, huye y vuelve cuando ella quiere al pecho del amado para inflamarlo de oro y de misterio sin que éste muchas veces lo perciba. No debes nunca ir a buscarla, viene a ti. Para escribir los versos sustanciosos, serenos y memorables de este libro su autora hubo de esperar dos décadas para que le asistiera el resplandor de la inefable y auténtica poesía, esa que llega lenta, muy despacio, como un golpe de brisa en la ventana del corazón. Así la ha recibido y expresado Esperanza Ortega en este libro lleno de aciertos y hallazgos que emocionan como estos versos: «…De dónde vendrá la luz que no me alumbra, / esa que se estremece entre la cera de la vela apagada» (pág. 43). La prodigiosa poeta palentina, ebria de claridades y emociones, convierte este poemario en un manojo de estancias iluminadas por el don de la palabra honda y cristalina que nombra los objetos y los instantes con una sencillez que nos envuelve y nos seduce por su autenticidad: «Mas hoy debemos indagar cómo se llama el pordiosero / que aguarda en un rellano / yacente como un Cristo sin esperanza de resurrección» (pág. 118). La compasión, la delicadeza, el amor, la nostalgia y la ternura son hilos conductores de este libro, ‘Los versos de mi amiga’, donde hallamos la voz de una mujer que ama la vida y mira el mundo, todo lo que le rodea, desde una perspectiva melancólica, alcanzando la luz de aquellos días en que aún nos asistía la pureza y bebíamos en el vaso candeal de la inocencia el amor de los instantes detenidos en una eternidad solemne.
Esperanza Ortega (Palencia, 1953) ha escrito libros de poemas inolvidables como, sin ir más lejos, ‘Mudanza’ (Ave del paraíso, 1994) e ‘Hilo roto’ (Visor, 1995), con el que obtuvo el Premio Internacional de Poesía Jaime Gil de Biedma. Su obra ha sido incluida en diversas antologías de poesía española contemporánea, pero, desde el año 2002 —cuando dio a la luz su libro ‘Como si fuera una palabra’— no había vuelto a publicar un poemario inédito. Ahora, con este que andamos reseñando, ha vuelto a conectar serenamente con su enjundioso y singular filón poético, un espacio humanísimo y ameno, lleno de claves y símbolos morales que, en cada verso, restallan como piedras de jaspe esmeriladas por la luz de un sol de estío que humaniza lo imperfecto, el lado oscuro de lo que nos rodea: «Vendrán los muertos a buscar sus huesos, / el jardinero con su rosa herida, / la costurera con sus alfileres, / el gañán con el saco / del hambre a sus espaldas» (Pág. 120). La poesía de Esperanza hunde sus garras, con suavidad, como un golpe de brisa en la ventana de una estancia cerrada, y va recomponiendo un universo a la vez diminuto y ampuloso donde no caben las miserias de la vida, sino las cosas más sencillas y entrañables, como podemos ver en las piezas comprendidas en la segunda parte del poemario, titulada ‘Poemas del afilador’, especialmente en el poema titulado «Las manos de tu madre», del cual entresacamos estos versos deliciosos: «…hasta la luz que se asomaba a la ventana / acudía a su última cita. / Y mientras tú, callada, cavilando, / inmersa en la blancura de harina de sus manos» (pág. 26). Poesía sencilla, cálida y versátil, visión sagrada de los gestos cotidianos, tan difíciles a veces de expresar y aglutinar con acierto en un poema labrado por palabras que consuelan y cauterizan el dolor que nos circunda y a veces interfieren en lo que hacemos sin ser quizá conscientes de ello. La poesía de Esperanza, de algún modo, tiene que ver mucho con su nombre y nos inyecta fe en el porvenir, ilusión por vivir sin olvidar los instantes más hermosos del ayer, de nuestro ayer vestido de oro y terciopelo: «Allí comenzó el tiempo, / con aquel grito ahogado. / Más el hilo invisible de la voz / te condujo al final del laberinto» (pág. 91).
Dividido en nueve estancias, o apartados poéticos, que se complementan maravillosamente, ‘Los versos de mi amiga’ es un poemario de una enorme altura lírica que aglutina las mejores cualidades de la poesía en su estado puro: sencillez, emoción, lirismo, magia y transparencia. Uno entiende que, después de haber estado más de dos décadas sin publicar un poemario inédito, Esperanza Ortega haya ofrecido este libro con poesía de altos vuelos, donde uno siente al leerlo ese murmullo de la brisa que golpea la ventana intentando iluminar con su frescor la habitación donde habitan los recuerdos.
‘Los versos de mi amiga’.
Autora: Esperanza Ortega.
Editorial: Galaxia Gutenberg. Madrid, 2026.
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