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Poesía

‘La domesticación’

La domesticacion

La domesticacion / CÓRDOBA

Córdoba

En un campo literario adulterado por las modas y los egos, un poemario ha pasado demasiado de puntillas. Su autor no se prodiga en las redes ni le da al autobombo: lo que tenía que decir ya lo ha escrito en su libro. ‘La domesticación’, qué duda cabe, está entre los mejores poemarios de 2025 y, si la poesía fuera un maratón, Abraham Gragera (Madrid, 1973) estaría en el pódium de su generación.

¿A qué alude su título? En principio, se diría que se refiere al hogar, a la familia, a la experiencia de la paternidad. Y al mismo tiempo, a través de las líneas, bien pudiera tratarse del impulso civilizatorio de la humanidad frente a la naturaleza, de la emancipación de la razón frente al absolutismo de unos dioses que no terminan nunca de irse del todo, como tampoco nos abandonan en absoluto los instintos atávicos de la depredación, de la reproducción, los cuidados y el deseo. El vínculo parental, el hecho de actualizar una genealogía, esa imbricación identitaria, subraya la antinomia de vivir entre fricciones: las rozaduras incómodas de los metarrelatos con los que nos explicamos la existencia, una grieta por la que no se sabe bien qué es lo que entra, de ser un sucedáneo del ser, escritos en cursiva, como el eco de nuestra propia grafía: «Y se consuelan ante la perspectiva / de dar nombre otra vez / a su naturaleza escarmentada.».

Estas páginas, alejadas de los típicos clichés del amor paterno-filial, no obstante, o quizá precisamente por eso, le tocan la fibra a cualquiera, resultan inevitablemente conmovedoras. A pesar de todo su sedimento cultural, su angustia metafísica y su conciencia política, la emoción emerge como de un manantial tras el deshielo, sin respeto por lo poéticamente correcto. Por ejemplo, en esa comunión entre lo sagrado, lo corporal y lo sexual que nos epata en una escena explícita en el poema «Cuarentena». O en el monumental «Ecografía», cuyo resumen no me atrevo a simplificar aquí, pero que recogerán los cánones de la literatura universal. O la simple ternura de «Mitología para niños», donde la narración de los albores de la especie es el cuento de buenas noches con el que se duerme a una hija.

Sobrepujados sobre palimpsestos translúcidos, sus versos se balancean en un constante vaivén de lo contemporáneo a lo intemporal y de la vivencia íntima a lo común ancestral. El brillo de sus imágenes no proviene de ningún efectismo pirotécnico, sino del interior de sus figuras de pensamiento. Por lo tanto, no deslumbran: iluminan. La construcción desbordada y libérrima de algunos textos alterna con estrofas de marco clasicista, incluyendo una serie de sonetos, con una excepción en prosa y con aforismos líricos. Tal variación de prendas más o menos yuxtapuestas resulta sintomática de una actitud que alguien podría llamar posmoderna: el conglomerado lúdico de los recursos de la tradición. Sin embargo, en todo caso, más allá del poema posmoderno descreído, sin centro ni verdad, estos renglones aspiran y declaman el poema total, con peso histórico, que renuncia a la renuncia de sentido, sin esperanza pero con convencimiento de, en la medida de nuestras posibilidades, permanecer despiertos, como hacen oníricos los padres, en un mundo ingobernable, hasta el punto de atreverse a poner punto y final con una máxima.

De todos los registros del estilo, Abraham Gragera, que empezó siendo sarcástico, ha llegado por fin, con el debido suspense, a lo sublime. En su poesía emotiva, referencial y mística, vulnerable de lenguaje, la conmoción se enriquece con cada siguiente lectura. Basta un solo poema para dejarte saciado, estupefacto de literariedad por todo el día. Quería hacerlo épico y le salió legendario.

‘La domesticación’

Autor: Abraham Gragera.

Editorial: Editorial Pre-textos. Valencia, 2025.

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