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Ensayo

Intelectuales insurgentes

César Antonio Molina arenga a una insurrección ética en ‘Insurgentes’.

César Antonio Molina

César Antonio Molina / Manuel Murillo

Antonio González Carrillo

Antonio González Carrillo

Córdoba

El que fuera ministro de Cultura César Antonio Molina, profesor y gestor cultural, nos arenga a toda una insurrección de carácter ético y estético contra los intelectuales acobardados ante el poder en su ensayo ‘Insurgentes’ (Erasmus Ediciones, 2025). Propone una insurrección inconformista de intelectuales indómitos frente a los poderes establecidos, con retratos históricos de pensadores que abarcan de Aristóteles a Bauman.

En la introducción Raúl López expone que el intelectual político o el político intelectual, como lo fueron Churchill, Malraux, Azaña o Semprún, no dejan de ser ‘rara avis’. César Antonio Molina recorre a lo largo de estas páginas muy diversas épocas literarias y artísticas donde una larga serie de intelectuales, más de una treintena, se han enfrentado a la barbarie totalitaria desde una conciencia crítica. Son los rebeldes de la cultura, los disidentes del «pensamiento único», que deben ser alabados para que no caigan jamás en el olvido. Por su pensamiento lúcido de resistencia en estos tiempos de crisis cultural.

Para Molina, a lo largo de la historia hay intelectuales que se han sometido a las consignas del poder y otros que han optado por la rebelión, siendo por estos últimos por los que aboga el escritor gallego, que van de Dante a Goethe, de Gracián a Tolstoi, de Conrad a Kafka, de Orwell a Mamet, de María Zambrano a Arendt, de Steiner a Derrida.

El propio Molina navegó entre dos aguas, la de la cultura y la de la política, acabando decantándose por la primera contra la segunda, a la que llega a calificar de «impostura», desde una postura de profunda amargura y decepción por lo vivido. Considera que estos atletas del saber que poseían con conocimiento cierto de materias diversas estarían hoy en peligro de extinción.

Como ejemplo, destaca la figura de George Orwell, ciudadano del mundo y de izquierdas por convicción, que se preguntaba cómo sobrevivir la literatura en los regímenes totalitarios. Escribir es por tanto la única manera de huir del Gran Hermano. Escribir comprometido para denunciar las mentiras. Socialista democrático, antifascista, antiimperialista, antiestalinista que percibió los males del mundo soviético desde la izquierda. Un socialismo sin libertad no es tal. Tuvo la valentía de contarlo cuando nadie lo sacaba a la luz, lo que le granjeó la enemistad en muchos frentes.

Un segundo intelectual a destacar es el autor teatral norteamericano David Mamet, un pensador mordaz y clarividente además de iconoclasta que considera que en Estados Unidos hay una «guerra civil» por la democracia. El campo de batallas de las ideas se libra en los colegios y en las universidades, en la política y en el seno de los partidos políticos, en los medios de comunicación que se han transformado en muchos casos en órganos de propaganda del odio. Se opone a la cultura de la cancelación, a los odiadores que cuestionan el derecho a existir de sus adversarios. Históricamente, y por orden de aparición en el ensayo, Aristóteles se rebeló contra la escuela platónica. Una vez desaparecido Alejandro Magno, murió en el exilio. Dante (diminutivo de Durante), estudió Filosofía en la Universidad de Bolonia. Defendió la separación Iglesia/Estado.

El jesuita Baltasar Gracián en su ‘Oráculo manual’ expone cómo gobernar lo terrenal. A favor de la concordia entre naturaleza y gracia. Goethe (1749-1832), antipatriota y profrancés, odiaba el desorden, por lo que admiraba a Napoleón y se opuso a la Revolución Francesa. Desconfiaba de la democracia y del liberalismo. Nunca secundó el nacionalismo alemán.

Después de citar a Kierkegaard, Tolstoi y Stevenson, se centra en el polaco Conrad, autor de ‘El corazón de las tinieblas’ y ‘Lord Jim’, quien fue perseguido por los sóviets, que considera que Rusia es la eterna dictadura inhumana. Retrata una Rusia violenta, oscura y represora, sin libertad, tiránica, sin seguridad jurídica, en manos de fuerzas maléficas, lo que lo convierte en un visionario.

Continúa con Santayana, el filósofo español que escribe en inglés. Un auténtico espíritu libre. De Kafka señala que jamás practicó la Filosofía, de Salvador de Madariaga que era un hombre europeo, que jugó un papel fundamental en Naciones Unidas.

Continúa con Adorno, testigo del horror nazi, María Zambrano o la República como utopía igualitaria, con los viajes de Bowles por medio mundo hasta llegar Bauman, judío polaco que fue oficial de la inteligencia militar encargada de perseguir a los demócratas. Un alto funcionario comunista que evolucionó hacia posturas eclécticas postmodernas.

Para finalizar con el retrato de George Steiner, el último mohicano de la cultura que denunció que la educación y la cultura no fueron capaces de pacificar el nazismo y el estalinismo.

Y la sembranza de Nalvani, el antiPutin que nos exhortaba a no tener miedo. El único intelectual que echamos en falta en esta larga lista, es el más insurgente rebelde de todos: Albert Camus.

‘Insurgentes’

Autor: César Antonio Molina.

Editorial: Erasmus Ediciones. Córdoba, 2025.

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