Novela
Enfrentarse a la memoria
Marcos Giralt Torrente publica ‘Los ilusionistas’ en la editorial Anagrama

Marcos Giralt Torrente / JOAN PUIG
Manuel Ángel Morales Escudero
Marcos Giralt Torrente (Madrid, 1968) posee una sólida narrativa que lo acredita como un escritor consagrado en el campo de la buena literatura. Su seriedad como narrador queda avalada por una trayectoria continuada de calidad como novelista y ensayista.
Su última novela, ‘Los ilusionistas’, confirma su solidez y seriedad intelectual adentrándose en un terreno conflictivo como es el de su propia historia familiar. Y realiza este recorrido tortuoso con singular honestidad y profundidad. Se trata de un ejercicio de riesgo y valiente, pues el escritor aborda la vida de su propia familia, tanto de quienes ya se han ido como de algunos que aún están vivos. Este ejercicio de valentía supone un esfuerzo que se percibe en la tensión que late en cada una de sus páginas.
No estamos ante unas memorias, sino ante un ejercicio individual de memoria sentimental juzgada a partir de la razón y la lucidez de un autor que frisa ya los sesenta años. No es un libro que un autor joven pudiera abordar. Se necesita el poso de los años y de la inteligencia para hacerlo. Y se necesita fuerza y valor para mirar más allá. En un territorio como es la familia, en el que muchas cosas se dan por supuestas y en el que los roles que cada uno ejerce están delimitados y parecen inamovibles, Marcos Giralt Torrente los escruta con nitidez y honestidad, sin dejar ninguna arista por comentar, por muy dolorosa que esta sea. Y así conocemos las consecuencias que la enfermedad literaria del conocido abuelo deja en la familia. Una familia en la que la figura del abuelo se yergue como un tótem en torno al cual todo gira. Él es el referente con el que todos se miden; él es, a la vez, quien ejerce el papel salvífico y quien los condena. Marcos Giralt reconoce que esto es así: advierte las heridas que la personalidad del abuelo ha infligido a la primera y también a la segunda familia. El autor las divide entre los vencidos y los vencedores, aunque luego, con su sutilísima mirada y su inteligencia, advierte que esa diferencia tal vez no sea tal. Todos, de algún modo —las dos familias—, han sido vencedores y vencidos. Todos se han beneficiado de ese mundo especial en el que se desenvolvieron. Y todos son víctimas de muchos de los defectos del abuelo, embebecido de esa enfermedad literaria que casi supone una maldición familiar.
La novela es un ejercicio de introspección que funciona como la narración de una saga y de una época. O, más bien, de varias épocas de España y de la incomprensión con la que estas se observan entre sí. Todos son hijos de su tiempo y todos se ven heridos por los mismos choques. Pero hay una constante: la diferencia entre la realidad y el mundo fantasioso en el que el abuelo los ha colocado. Leyéndola, es imposible no recordar el personaje de Emma, de la novela ‘Madame Bovary’, y cómo esta hace zozobrar a su propia familia por sus vacuas ensoñaciones. Marcos Giralt es consciente de que siempre ha habido en su familia una voluntad de no aceptar la realidad, una actitud que quizá empezó con su propio abuelo, presto a las ensoñaciones y las fantasías, incapaz de adaptarse a la vida burguesa de una ciudad de provincias. A este respecto, el autor recuerda en varias ocasiones cómo su abuelo aprovechaba para fantasear, convirtiendo cualquier circunstancia del pasado en una historia siempre alejada de la realidad. Con esta herida convive el autor, intentando no caer en el mismo error... o acaso no lo fuera. Hay un deseo de huida en quien trata de ignorar la realidad, pero ¿huida de qué y hacia dónde? Y, sobre todo, ¿huir por qué? A todas estas preguntas trata de responder la novela. Son preguntas que han latido desde siempre en la mente del autor y seguramente también en los miembros de la familia —o familias— que tan bien describe.
Como digo, no se trata de un ajuste de cuentas. Es más bien una búsqueda. Es como si el autor quisiera hurgar en el baúl lleno de recuerdos sabiendo que llevaba mucho tiempo queriendo hacerlo. Le ha hecho falta el paso del tiempo para poder tener el valor y la prudencia necesarios para no juzgar de forma vehemente, para comprender. El resultado es una obra intensa y profunda, una novela que es y no es novela: una confesión y una investigación en los lugares más recónditos de la memoria familiar, a los que nunca queremos o podemos mirar. Pero son esos lugares los que conforman nuestro ser. Marcos Giralt Torrente lo intuye cuando empieza su trabajo y, a lo largo de la novela, se da cuenta de que este era un libro necesario para poder sobrevivir. Pues, para seguir adelante, es preciso comprender. Por extensión, la obra de Marcos Giralt Torrente es universal porque se abre a un sentimiento que todo miembro de una familia ha experimentado. Una lección como narrador y una lección humana: la de enfrentarse a la memoria.
‘Los ilusionistas’
Autor: Marcos Giralt Torrente.
Editorial: Anagrama. Barcelona, 2025.
Suscríbete para seguir leyendo
- Dónde comer cerca de las Sierras Subbéticas: estos son los cinco restaurantes mejor valorados en TripAdvisor
- El aviso amarillo deja más barro que agua en Córdoba, aunque la Aemet mantiene la probabilidad de nuevas precipitaciones
- Iván Ania, tras la victoria ante el Zaragoza: 'Viendo la clasificación, la salvación está conseguida
- Un hotel, dos residencias y zona comercial, el moderno diseño de una parcela libre junto al hospital Reina Sofía de Córdoba
- Académicos y autoridades se reúnen en Lucena para recordar la Batalla de Martín González y su impacto histórico
- Feria taurina de Córdoba 2026: Lances de Futuro programa un ciclo más amplio pero sin Morante ni Roca Rey
- 67.202 hectáreas de naturaleza en Córdoba: el parque natural de Sierra Morena ideal para una escapada en primavera
- El parking de una discoteca en Córdoba que guarda un secreto de hace 2.000 años