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Las guardas

Crónica de una amistad

LAS GUARDAS CORRESPONDENCIA Y OTROS ESCRITOS

LAS GUARDAS CORRESPONDENCIA Y OTROS ESCRITOS / DIARIO CÓRDOBA

Javier Sánchez Menéndez

Javier Sánchez Menéndez

Córdoba

Henry James publicó en 1884 un artículo en el londinense Longman’s Magazine titulado “El arte de la ficción”. En él divagaba sobre los problemas teóricos y prácticos de la escritura narrativa, y comparaba novelas recientes de estilos y temáticas muy diferentes. En esa publicación comentó que acababa de leer La isla del tesoro de Robert Louis Stevenson y que le había parecido deliciosa, «maravillosamente lograda en lo que se propone» —escribía—.

Stevenson, en diciembre de ese mismo año, y en el mismo medio, publicó otro artículo, «Una humilde reconvención», donde mencionaba a James y comentaba, entre otras cosas, la última publicación de éste. Comenzó entonces una amistad que con el paso de los años se fue consolidando y dejó a la literatura muchos textos de un valor admirable.

En 2009, Hiperión publicó el libro Crónica de una amistad (Correspondencia y otros escritos). Aquí se recogen las cartas que se escribieron James y Stevenson entre 1884 y 1894. Además, como acertado complemento, la obra incluye los dos artículos iniciales de James («El arte de la ficción») y de Stevenson («Una humilde reconvención»). Se añade también alguna semblanza, como la que hace James a Stevenson y que fue publicada en Century Magazine en abril de 1888.

Hasta aquí el contexto. Ya sabemos que a lo largo de la historia la correspondencia entre escritores nos ha dejado abundantes ríos de tinta e innumerables publicaciones de muy diversa índole. Pero, ¿qué tiene esta de especial? En primer lugar, lo que ocurrió con un simple comentario personal de la lectura de La isla del tesoro en 1884 se transformó en una relación literaria muy sincera; y para la literatura —que en estos tiempos es tan falsa— la sinceridad es clave, sobre todo para aquellos que admiran, buscan y defienden la verdad.

En segundo lugar, queremos recalcar el alto nivel intelectual de muchos de los textos que componen esta correspondencia. No se limita tan solo a comentarios anecdóticos. Hago un paréntesis: he leído obras de correspondencia entre escritores que parecen sacadas de grupos de WhatsApp: chascarrillos, cuestiones sin importancia, meras anécdotas…

En tercer lugar, damos mucho valor a que la relación de estos dos escritores se fundamenta en la independencia de criterios, en trayectorias dispares y en opiniones diversas. Ambos escritores eran muy distintos.

Por último, indicar que esta edición de Hiperión sigue las anteriores de Lubbock (1920) y Adam Smith (1948).

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