Poesía
Los párpados del tiempo
Un poemario que ahonda en el dolor, la memoria y la esperanza

La autora argentina Viviana Paletta / CÓRDOBA

Como si la poesía fuera el tamiz de la lluvia que lame las piedras de la infancia, la de Viviana Paletta en este libro, y en otros anteriores suyos magistrales, es la brisa que araña el musgo de la historia y devuelve la luz a los rincones abandonados donde habita el dolor abrazado a la inocencia. De la tersa y honda poesía hispanoamericana escrita por inolvidables voces líricas como, por ejemplo, Alfonsina Storni, Gabriela Mistral y Juana de Ibarbourou, emerge como la lava melancólica de un volcán arraigado en las entrañas del misterio la voz de Viviana Paletta. La autora argentina afincada en nuestro país es una de las mejores voces liricas femeninas actuales de Hispanoamérica. Por encima de la de poesía de escritoras como Gioconda Belli y Cristina Peri Rossi, la de Viviana está sustanciada en su raíz por un humanismo hondo y existencial, no exento de una ternura sobria, amable que nos hace pensar y amar al mismo tiempo los pequeños detalles, los objetos más humildes, a los que se acaba aferrando la memoria: «La casa está sentida/ es un vacío delgado/ minúsculo. Incoloro./ Son dedales de silencio/ su vacío. Ranura como chasquidos de luz» (Pág. 64) y unas páginas antes la magistral poeta argentina escribe lo siguiente: «Todo el cuerpo es párpado/ traslúcido al sol/ que vibra como tela/ que envuelve un candil» (Pág. 37). La poeta mira con los ojos deshojados por una melancolía azul y errante, un dolor que transpira y respira al mismo tiempo entre las piedras del gozo y la fatiga, junto a la pared insólita del miedo y el dolor que cercena el aire de estos días, de este duro presente ahogado en la barbarie. La poesía de Viviana, la mejor escritora argentina del momento, abre hoyos de luz en la oscuridad social que preludia el colapso umbrío del planeta.
La voz deliciosa y dura al mismo tiempo de Viviana Paletta nos dibuja en este libro memorable de versos las grietas del futuro que ya son visibles en la nauseabunda realidad que abona el presente en el plano ideológico y social. Su poesía es tan «fieramente humana» que consigue aferrarnos a un gramo de luz, de cielo o mar, para transitar el estrechísimo sendero que abre la derrota ante nosotros diariamente: «El dolor es el pasado/ del dolor;/ el funeral presente/ es aquel al que asistimos/ por primera vez/ pero más hondo,/ multitudinario» (Pág. 15). La poeta argentina anticipa el resplandor, la llama sin luz que precede al holocausto, y al final del amor, de la solidaridad, la igualdad y justicia que alberga el alma humana, hoy convertida en piedra y sucio plomo de egoísmo aferrado a la visión capitalista, deshumanizada, de una sociedad absurda que huye del resplandor de la poesía, de la delicadeza y la ternura, del amor solidario hacia aquellos que más sufren. No en vano el libro anterior (era novela) de Viviana Paletta tenía mucho de dolor, de sacrificio y amor puro, profundo, a la libertad, a la luminosa búsqueda de la solidaridad y la justicia, por parte de una guerrillera embarazada que se ve abandonada en medio de una selva inhóspita. Todo lo que acabamos de decir relumbraba aún más en su hermoso poemario Las naciones hechizadas, cuyos versos hipnóticos, desgarradores y ágiles, reafirmaban la voz de esta escritora argentina dueña de un mundo poético originalísimo.
En este poemario, Piedra de vigilia, Viviana Paletta nos regala la visión de una persona que lucha por dar luz, serenidad y amor, a la negrura de la vida que nos cerca. En un mundo sombrío la voz de la poeta descubre «La libertad de arrebujarse/ en el rincón/ de una misma» para luego decirnos que «Somos estadística y desgracia./ Regamos el surco del tiempo con polvo». Es ahí, dentro de esa agonía existencial, donde ahondan su luz los versos de este libro que abriga al lector que se adentra entre sus páginas cargadas de amor, ternura y esperanza, para resistir en medio de la niebla que cubre el paisaje social que nos rodea dentro de un espacio falto de empatía con aquellos que viven inmersos en la penumbra: «La noche se recuesta boca abajo/ para contener el llanto» (Pág. 73). Este luminoso libro de poemas nos hace mirar y entrever la realidad sin tirar la toalla, a través de los párpados del tiempo, porque la claridad del alba sigue ahí, aunque intenten el miedo y el odio intenten cegar su luz balsámica, ese delicado temblor que en estos versos de Viviana Paletta nos hace reencontrar el aroma lejano y sutil de la inocencia que solo la buena poesía, como ésta, entre tanta derrota puede concedernos.
‘Piedra de vigilia’
Autor: Viviana Paletta.
Editorial: Olé Libros. Valencia, 2025.
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