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LAS GUARDAS

Hemisferio Campos

'Diarios, Hemisferio Grof ', de Joaquín Campos

'Diarios, Hemisferio Grof ', de Joaquín Campos / Córdoba

Joaquín Campos (Málaga, 1974) ha publicado el tercer tomo de sus diarios, Hemisferio Grof (Sr. Scott, 2025). Tras Ajuste de cuentas (2021) y Pedagogía (2023), este nuevo volumen recoge las anotaciones del autor entre 2022 y finales de 2024.

Interesante título el que nos ofrece ahora Campos, redactado en Asia, hemisferio diferente al de su tierra natal. Y además «Grof» hace referencia directa a Stanislav Grof (Praga, 1931), uno de los fundadores de la psicología transpersonal e investigador pionero en el uso de los estados alterados de conciencia: sanación, crecimiento, introspección, terapia psicodélica, respiración holotrópica, además de las experiencias cercanas a la muerte y el renacimiento espiritual tras la muerte. El libro de Grof, El viaje definitivo (2006), acompaña a Campos en buena parte de su diario. Y de igual modo también lo escolta otra obra: Mortal y rosa (1975) de Francisco Umbral, profunda y desgarradora elegía dedicada a la muerte de su hijo de cinco años.

Es como si Hemisferio Grof fuera una aspiración o un desafío que Campos se lanza a sí mismo: «quiero que esto sea el viaje definitivo», pero la vida —y su compromiso radical con lo crudo, sin red ni complacencia— lo convierte en un viaje perpetuo a ninguna parte. No llega a la «muerte simbólica» ni a la conciencia cósmica, porque seguir escribiendo/viviendo exige quedarse en el filo, en lo inmediato, en lo que duele y no se resuelve. Es una especie de nihilismo activo o existencialismo terco: no hay destino, pero se sigue avanzando con obstinación, alumbrando la realidad sin maquillajes, aunque eso signifique no llegar nunca, o tal vez llegar siempre.

Grof, en El viaje definitivo, habla de la conciencia como algo que no termina con la muerte biológica, sino que transita; pero en Campos ese «viaje» parece atrapado en el aquí y ahora, de forma cruda: motos, amores fugaces, alcohol, investigación sin filtros (como la de su obra sobre el caso Sancho), filosofía que no consuela, sino que desgarra. Es como si intentara forzar esa muerte del ego / renacimiento holotrópico a través de una vida extrema y con una escritura sin anestesia.

Aunque su diario nunca permite ese «final feliz» o la integración completa, siempre queda el siguiente día, la siguiente página, la siguiente caída o la siguiente revelación parcial. Lectura muy recomendable, apasionante, diría.

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