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Novela

Un reloj de pulsera

Aroa Moreno profundiza en los últimos fusilamientos de la dictadura franquista

La escritora madrileña Aroa Moreno Durán.  | CORDOBA

La escritora madrileña Aroa Moreno Durán. | CORDOBA

Córdoba

Xosé Humberto Baena (1950-1975) fue un militante del Frente Revolucionario Antifascista y Patriota (FRAP). A primeros de septiembre de 1975, mientras estaba preso en la cárcel madrileña de Carabanchel acusado de asesinato, escribió un relato titulado «El reloj», que comienza así: «Tengo un reloj. Es una de las pocas cosas que tengo».

Después, tras hacer una descripción precisa de ese reloj, indica que está parado. Un tiempo detenido en una celda. Una celda detenida en un periodo de represión. Un reloj que, cincuenta años después, vuelve a poner en marcha el tiempo de otro relato que es necesario contar: «Quizás algún día, cuando yo desaparezca y él salga a la calle y sea un poco más libre, comience a andar con su lentitud acostumbrada, ciñendo la muñeca de un nuevo compañero».

La escritora Aroa Moreno Durán (Madrid, 1981) encontró la forma de dar cuerda a ese reloj y lo ha contado en Mañana matarán a Daniel, un libro que se mueve entre la novela, la crónica periodística y el testimonio vital en primera persona. El origen fue casual. En mayo de 2020, durante una pequeña excursión con su hijo por las inmediaciones de Hoyo de Manzanares, escucha una serie de disparos. Al regresar a casa, aún con el sobresalto en el cuerpo, descubre que habían caminado cerca de un campo de tiro cuya existencia desconocía. Ese mismo día recibe un encargo del periódico en el que colabora: escribir una carta abierta dirigida a un joven que hubiera luchado en España en los años setenta dentro de un grupo armado.

Ardua investigación

El reloj avanza un poco más esa jornada y, mientras investiga, Moreno Durán se topa con el dato que cierra el círculo de la casualidad: en ese mismo campo de tiro fueron fusilados, el 27 de septiembre de 1975, tres de los cinco últimos hombres ejecutados por la dictadura. Sus nombres eran José Luis Sánchez Bravo (Hidalgo), Ramón García Sanz (Pito) y Xosé Humberto Baena (Daniel). Pasear por un lugar cotidiano donde la huella de la historia apenas era visible, como ocurre en tantos puntos de nuestra geografía, se convirtió entonces en un impulso narrativo.

La autora subraya la circunstancia de no haber sabido nada hasta ese momento. Elegir la forma de contar lo descubierto no fue sencillo: «Qué sentido tenía escribirlo. Por qué las trampas de la ficción donde alguien perdió la vida». El cuestionamiento es razonable, ya que, junto a los hechos documentados —en un proceso en el que no se tuvo en cuenta un testimonio crucial—, existen vacíos que cualquier relato necesita abordar. Es ahí, en los pensamientos y situaciones más íntimas de los protagonistas, donde aparece la escritora para imaginar y dar forma.

La conclusión del proyecto, que se prolongó durante cinco años, coincidió en 2025 con la declaración de nulidad de los juicios y condenas de los últimos fusilados. Cinco décadas como reflejo de un tiempo detenido hasta alcanzar una reparación necesaria. El inicio también estuvo marcado por otra coincidencia: el 7 de mayo de 2020 murió Antonio González Pacheco, conocido como ‘Billy el Niño’. La autora escribe entonces: «Sin condena, sin juicio, sin explicaciones, impune y libre, tal vez le faltó el aire al morir. Tal vez sintió algún dolor. Tal vez estuvo solo. Y recordó lo que hizo y quién fue en aquellos sótanos del franquismo. Tal vez, pienso, alguien lloró por él. O sintió alivio. O nada».

Minuciosa labor

Todo ello da cuenta del grado de profundidad con el que el libro aborda los hechos, en una labor minuciosa que atiende incluso a los detalles en apariencia irrelevantes. En este sentido, resulta especialmente significativo el encuentro de Aroa Moreno Durán con el periodista Miguel Ángel Aguilar, quien cubrió los fusilamientos en 1975 y dejó constancia de que la mañana del 27 de septiembre amaneció clara y se tornó fría y nublada. «Cuando la historia nos falla, cuando la ciencia no estuvo para certificar, estuvieron los periodistas», señala la autora.

El reloj, de Xosé Humberto Baena, sirve para cerrar Mañana matarán a Daniel. Para abrir el libro, como cita inicial, un fragmento de Pedro y el capitán, de Mario Benedetti, que concluye así: «Con la poquita lengua, la apretada garganta, los cuatro dientes, los labios sangrantes, con ese poco que ustedes nos dejan, los muertos podemos hablar». Y pueden también confiar a algunas personas su reloj y su historia.

‘Mañana matarán a Daniel’.

Autora: Aroa Moreno Durán

Editorial: Random House. Barcelona, 2025.

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