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Las Guardas

Papel

Las Guardas

Las Guardas / CÓRDOBA

Javier Sánchez Menéndez

Javier Sánchez Menéndez

Córdoba

Algunos países de Europa del Norte regresan a los libros de papel en las escuelas. Dan marcha atrás en el uso intensivo y descomunal de dispositivos digitales en educación y vuelven a priorizar los libros en papel, sobre todo en las etapas más tempranas de la formación. Los casos más visibles son Suecia, Noruega, Finlandia y Dinamarca. Pero no solo ahí queda la cosa, algunos centros de Australia, varias escuelas en Reino Unido o incluso varios colegios privados en Silicon Valley realizan ya una tendencia parecida: volver al papel para mejorar la concentración y la comprensión profunda. Los motivos principales, algunos ya los hemos mencionados: descenso en comprensión lectora, falta de concentración, habilidades básicas de escritura a mano deficientes y preocupación por el exceso de pantallas. La digitalización excesiva en el aprendizaje provoca efectos negativos que ya están más que demostrados. No se pretende eliminar la tecnología por completo, pero se relega a un papel secundario buscando un equilibrio mucho más moderado y consciente.

Entre los años 2009 y 2013 la mayoría de los países apostaron muy fuerte por la digitalización total: tablets en las aulas, incluso en preescolar, ordenadores, libros de texto digitales, reducción drástica de los libros impresos. España, si recuerdan, puso en marcha su programa Escuela 2.0, y algo similar hicieron otros países. Organismos como la Unesco o la OCDE impulsaron y documentaron estas tendencias. En definitiva, fue una época de gran optimismo por la «revolución digital educativa» que luego se moderó bastante con la experiencia real y los nefastos resultados académicos. La inversión masiva en tecnología no siempre se traduce en mejoras significativas en los rendimientos, en algún caso los efectos demuestran todo lo contrario. Incluso, hay problemas de salud.

Gregorio Luri es una de las voces más claras y consistentes en España defendiendo precisamente ese regreso a lo esencial: el conocimiento sólido, la lectura profunda (preferentemente en papel), la memoria bien entrenada, los deberes, los exámenes, y el rol insustituible del profesor frente a la sobrevaloración de las pantallas y las «innovaciones» emocionales o tecnológicas sin base. Luri lleva años criticando el exceso de digitalización en las aulas cuando se hace de forma irreflexiva.

La tecnología debe ser una herramienta, un instrumento enriquecedor, pero nunca la solución mágica de la educación y la cultura.

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