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Ensayo

‘Brisas de nada’, cobijo y sofisticación

El escritor Luis Bravo.

El escritor Luis Bravo. / Córdoba

Álvaro Gálvez Medina

Álvaro Gálvez Medina

Córdoba

Es una cafetería silenciosa, tranquila. Destacan, enmarcadas en la pared, las fotografías en blanco y negro del Derby de Epsom; las mesas son de madera oscura y mármol blanco, y el suelo hidráulico presenta un diseño ajedrezado. La gente guarda silencio; hay barra libre de periódicos y revistas, y el hilo musical no cobra protagonismo. Fuera, sobre el suelo empedrado, cae la lluvia. Cuando estuve allí, eché en falta lámparas con tulipa verde, pero eso habría sido redondear demasiado el conjunto, incluso desbaratarlo. Hay cafeterías que constituyen refugios; se erigen en paréntesis acogedores e inexpugnables.

El lugar del que hablo no tiene nada que ver con Brisas de nada, de Luis Bravo; sin embargo, su lectura me devolvió a la memoria el café que bebí allí el verano pasado. Ambos comparten una idea de cobijo y sofisticación, y quizá esa afinidad permita intuir el tono del libro del autor madrileño.

Brisas de nada podría entenderse como un diario o un cuaderno de notas. No se trata, en cualquier caso, de una reunión precipitada de textos, sino de un libro que adquiere sentido en su conjunto. El tono y el estilo se mantienen, las páginas avanzan sin sobresaltos y el lector siente el deseo de acompañar al autor en su paseo. A lo largo del trayecto, los temas se suceden como en una conversación cómplice: recuerdos, fotografías, literatura, amistad, viajes. El punto de partida puede ser una imagen familiar o la historia de alguien a quien nunca conoció y que, sin embargo, dejó una huella decisiva. Cuando viaja al sur, su mirada rehúye la postal —alude a Córdoba como una ciudad «inconsciente de sí»— y demuestra que ligereza y profundidad no son términos incompatibles.

Su inclinación por una palabra a veces rebuscada acaba teniendo su propia gracia, hasta el punto de que el lector termina ironizando sobre ello del mismo modo que lo hacen sus amigos y él mismo. Tal vez por no ser hombre de campo, la atención a la naturaleza adquiere un carácter casi urgente: «Hay veces que uno parece un botánico frustrado», afirma. El libro desemboca en una historia de resonancias detectivescas y decimonónicas, la de la marquesa de S. No habría resultado incómodo que ese paseo se prolongara; queda la esperanza de retomarlo en otro libro.

Alejarse del ruido

Se agradece esquivar, siquiera de forma temporal, el ruido y la prisa que nos gobiernan. En Brisas de nada, con cuidado y elegancia, se atiende a los detalles, se detiene el tiempo y se evita que los días transcurran en vano. El autor logra además algo poco frecuente: escribir con idéntica dosis de ambición y humildad, dando como resultado una literatura atemporal, escrita sobre la nada y, precisamente por eso, sobre lo importante.

‘Brisas de nada'.

Autor: Luis Bravo.

Editorial: Ediciones de la Isla de Sistolá. Sevilla, 2025.

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