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Memorias

Acercamiento a la España de 1937

Elena Garro, pareja de Octavio Paz, describe su complicado viaje por la nación en plena guerra

La escritora mexicana Elena Garro, autora de ‘Memorias de España, 1937’. | CÓRDOBA

La escritora mexicana Elena Garro, autora de ‘Memorias de España, 1937’. | CÓRDOBA

Córdoba

De la Guerra Civil, los libros que más nos interpelan son aquellos firmados por quienes la transitaron: Clara Campoamor, Arthur Koestler, George Orwell y Ernest Hemingway, por ejemplo. A esta lista hay que añadir a Elena Garro (Puebla, 1916), cuyo viaje de bodas (por así decirlo) con Octavio Paz fue al Congreso de Intelectuales Antifascistas celebrado en Valencia, Madrid y Barcelona en 1937. Cuarenta años después, exiliada en Europa, entre apuros económicos, juntando apuntes y recuerdos, la mexicana compuso estas ‘Memorias de España 1937’, tan bellamente publicadas ahora, con introducción de Patricia Rosas Lopátegui, por Bamba Editorial.

La vida adulta de Garro estuvo marcada por la adversidad: su tormentoso matrimonio con el futuro Nobel, los abortos a los que se vio forzada, las graves enfermedades que padeció (las suyas propias y las de su hija Helena), el insidioso ostracismo al que la sometieron y un exilio de décadas por motivos políticos.

Realismo mágico

Todavía se la suele excluir de la nómina canónica del ‘boom’, a pesar de que su novela ‘Los recuerdos del porvenir’, publicada en 1963 pero escrita diez años antes, fuera un prodigio de realismo mágico anterior al del Nobel colombiano. No obstante, la veinteañera que encontramos en ‘Memorias de España 1937’ no ha pasado todavía por tales desgracias. Garro logra, con oficio, rescatar la transparencia de una «Elenita» inocente que a menudo verbaliza, pese a los regaños de Paz, aquello que la enerva o desconcierta.

Por sus ojos claros vemos una galería de retratos mordaces, melancólicos y trágicos: Rafael Alberti, Pablo Neruda, Gerda Taro y Robert Capa, Vicente Huidobro, María Zambrano, Miguel Hernández, Antonio Machado, Luis Cernuda, César Vallejo o Juan Ramón Jiménez, entre muchísimas otras figuras, son descritos con sorna, con saña o con ternura, según los casos.

Su mirada (en realidad, no tan ingenua) se rebela a través de una ironía vestida de simpleza, la simpleza con la que la miraban la mayoría de los intelectuales de la época (empezando por su propio marido). Las anécdotas se mezclan con la gravedad de la guerra: la joven Garro es tiroteada en el frente de Madrid, detenida por espía, sufre bombardeos en Barcelona, en Valencia y hasta en Pozoblanco, adonde viaja en coche siguiendo «la ruta de Don Quijote».

Una especie de diario

En definitiva, esta obra, este librito, esta especie de diario de una poeta recién casada, tan breve en apariencia, tan enorme por dentro, nos permite asomarnos a un momento crucial de nuestra historia, narrado sin medias tintas, con amargura desmitificadora a veces, casi siempre con la gracia y la frescura de una joven que va descubriendo el mundo, dibujándote una sonrisa en la cara, cuando no directamente una risa, porque si algo destaca en ella es su simpatía, el humor que le sale por los poros y la soltura de su estilo. Cada vez que alguien lee a Elena Garro se está saldando una deuda con una de las escritoras fundamentales de nuestra lengua; o, al menos, se contribuye a restaurar su memoria.

‘Memorias de España, 1937’.

Autora: Elena Garro.

Editorial: Bamba editorial. Valencia, 2025.

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