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Novela

‘Leonor y los virreyes’

José Antonio López Nevot publica una novela histórica sobre el Barroco español en Andalucía, Italia y Méjico

El escritor,a la izquierda, recibiendo un premio por su nueva novela.

El escritor,a la izquierda, recibiendo un premio por su nueva novela. / EUROPA PRESS

Granada

Con la obra titulada ‘Leonor y los virreyes’ (Ediciones del Viento, 2025) el granadino José Antonio López Nevot ha ganado el último premio de novela Ciudad de Salamanca. El autor, presidente de la Academia de Buenas Letras de Granada y catedrático de Historia del Derecho, nos era ya conocido por su libro de poemas ‘Artífice de islas’, por sus dos colecciones de relatos ‘Templario’ y ‘No todos los versos tienen héroes’, por su anterior novela ‘El jardín del ginkgo’ y por algunos valiosos ensayos históricos.

‘Leonor y los virreyes’ es una novela histórica situada en el Barroco español, escrita con una perfecta recreación del lenguaje de la época, sin un solo anacronismo, en la cual se nos presentan tres protagonistas sucesivos, aunque íntimamente relacionados entre sí, que se corresponden con los tres escenarios en los que se desarrolla la acción de la obra: Andalucía, Italia y Méjico.

El lenguaje empleado, pues, supone una fiesta para el lector, tanto por la brillantez de su léxico como por el sabio empleo de los giros y expresiones de la época («doncellas en cabello»). Pero esos términos y construcciones arcaizantes no dificultan en modo alguno la comprensión de quienes leen, sino que por el contrario dan sabor de autenticidad a la novela que fluye de principio a fin con un estilo ágil que también nos recuerda la prosa modernista de Valle Inclán. Asimismo nos sorprende la muy original adjetivación: «perezosa hora», «humano basilisco»…

Familiarizado con el trabajo en archivos y chancillerías y el manejo de antiguos documentos, en la de Granada, López Nevot vino a encontrar un interesante pleito en el que una mujer pide al duque de Alcalá, que en el pasado la forzó durante largos años, una pensión para su mantenimiento y el de sus hijos. Ese constituye el germen de esta novela, o sea que cuanto se nos narra en su mayor parte, es cierto, porque a menudo la Historia supera a la ficción. Claro que a los hechos se suma la creatividad imaginativa del autor y, por ejemplo, las escenas eróticas se nos presentan con maestría y finura. A partir de la mencionada demanda judicial, el novelista, con una apabullante erudición que no se limita a las monografías existentes sobre el duque de Alcalá o sobre los trabajos acerca del arzobispo-virrey don Payo de Ribera, sino que también está formada por el conocimiento de las obras literarias y artísticas de la época, recrea para el lector una sociedad y un tiempo donde la crueldad y las ceremonias, la superstición y el ansia de poder andaban plenamente entrelazados. En este sentido, la lectura de la obra posee un doble valor pues el pasado explica siempre el presente y la actualidad no se diferencia tanto de lo que ocurría en el siglo XVII.

Magnífica nos parece la conformación de los personajes, tanto de los principales como de los secundarios, sus retratos sicológicos, sus inquietudes, sus vanidades, el ansia de perdurar de algunos, sus ambiciones de poder…

José Antonio Maravall consideraba que la cultura del Barroco fue ante todo urbana, y aquí resultan extraordinarias las descripciones de las ciudades y sus grandezas en aquel momento: Sevilla, Roma, Nápoles, Madrid, Méjico… Y también el ceremonial de las investiduras de los virreyes con las ridículas disputas por las prerrogativas entre los diversos nobles o entre las autoridades civiles y las eclesiásticas.

Se trata de la teatralidad del Barroco de la que habló por extenso Emilio Orozco. Impresionantes los conocimientos de los usos y escrúpulos de la época: las arquitecturas efímeras, el hecho de que las mujeres comiesen tierra para mantener la palidez, las dudas sobre si el chocolate rompía o no el ayuno, las decoraciones de los palacios, los tocados de las damas y la pompa en el vestir de los caballeros.

Análisis del ambiente

Admirable el análisis del ambiente opresivo y casi delirante de los conventos. Es lo cierto que el Siglo de Oro pareció vivir una locura religiosa colectiva. Se citan en la novela casos reales como el de la visionaria hija de la protagonista, sor Ana de la Cruz, recogido en la historia de la Orden de Santa Clara, o el divertidísimo del padre Méndez, que aparece por extenso en las cartas de Juan de la Sal, obispo de Bona. No faltan referencias bíblicas (Agar) y mitológicas y ya en Sudamérica algunas ráfagas de realismo mágico (como en los sueños del obispo).

Los diálogos están muy bien trabados y se presta especial atención a la sicología de los personajes femeninos. El tema de la libertad en la mujer aparece a propósito de Leonor y su caso y también en el de una de sus hijas; ello pudiera parecer anacrónico, pero es algo que ya preocupaba en el Siglo de Oro. Y como muestra, basta recordar a Cervantes poniendo en boca de la pastora Marcela aquellas valientes palabras: «Yo nací libre y para poder vivir libre escogí la soledad de los campos».

Contrastes

Contrastan las noticias históricas de la actuación del virrey de Cataluña, duque de Albuquerque, con los episodios de la novela cervantina que se desarrollan con los bandoleros de aquella región.

López Nevot muestra sus conocimientos jurídicos e históricos no sólo en lo referente a la demanda y pleito de la protagonista, sino también cuando nos habla del juicio de residencia del virrey-arzobispo. También está presente en la obra el tema de España, como podemos inferir de las palabras que se ponen en boca del pintor Ribera: «España es madre piadosa de forasteros y cruelísima madrastra de los propios naturales». Otros pintores y artistas aparecen en la novela: Francisco Pacheco, Velázquez, Artemisia Gentileschi, Bernini, y numerosísimos escritores: Herrera, Arguijo, Jauregui, Rioja, Salcedo Coronel, Cristóbal Suárez de Figueroa, Carlos de Sigüenza y Góngora y muy especialmente sor Juana Inés de la Cruz.

En suma: nos hallamos ante una novela muy culta y a la vez muy amena.

‘Leonor y los virreyes’.

Autor: José Antonio López Nevot.

Editorial: Ediciones del Viento. La Coruña, 2025.

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