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Novela

La épica de la memoria

Reeditado el libro ‘Camino de sirga’, del fallecido escritor Jesús Moncada

El fallecido escritor zaragozano Jesús Moncada

El fallecido escritor zaragozano Jesús Moncada / TONI GARRIGA / EFE

Córdoba

Si les dijera, desde el punto de vista personal, que una obra publicada en 1988 me ha parecido la mejor de 2026 parecería extraño, pero no lo es si tenemos en cuenta que se trata de una reedición que ha realizado de manera acertada Anagrama de las obras del desaparecido Jesús Moncada (Mequinenza, 1 de diciembre de 1941-Barcelona, 13 de junio de 2005). Autor singular, que nacido en la zona limítrofe entre Aragón y Cataluña, se decantó por la escritura en la lengua de esta segunda. La traducción, a cargo de Joaquín Jordá, ha permitido poder admirar la extraordinaria belleza narrativa de esta obra más que premiada, consolidándose a lo largo del tiempo como una obra cumbre de la literatura catalana contemporánea y peninsular.

Hay novelas que nacen para contar una historia y otras que existen para rescatar un mundo. ‘Camino de sirga’. de Jesús Moncada, publicada en 1988, pertenece de pleno a esta segunda estirpe. En ella no solo se refleja la crónica de un pueblo condenado a desaparecer bajo las aguas de un embalse, sino que escribió una obra destinada a salvar del olvido una comunidad entera, cientos de voces que con su lenguaje, sus jerarquías, sus conflictos y su imaginario compartido nos muestran desde su presente lo que desapareció. Por eso, más de tres décadas después de su aparición, la novela sigue ocupando un lugar central en el canon de la narrativa catalana contemporánea y, por extensión, en la literatura peninsular del siglo XX. Ha sido traducida a dieciséis lenguas. Jesús Moncada construyó casi toda su obra alrededor de un único territorio: la Mequinenza real y la literaria. Lejos de ser una limitación, esa fidelidad obsesiva al lugar se convirtió en el fundamento de su universalidad. Como sucede con los grandes creadores de mundos narrativos —Faulkner, García Márquez, Rulfo, la Mágina de Muñoz Molina—. Moncada comprendió que cuanto más profundamente se excava en lo local, más cerca se está de tocar lo humano esencial. ‘Camino de sirga’ es, en este sentido, su obra mayor, una ‘novela-río’ que avanza arrastrando recuerdos, voces y episodios.

Destrucción de Maquinenza

La novela se articula a partir de un hecho histórico concreto, el que supuso la destrucción del casco antiguo de Mequinenza (1966) como consecuencia de la construcción del embalse de Ribarroja, entre Aragón y Cataluña. Sin embargo, este suceso funciona menos como argumento que como marco simbólico. Lo que realmente interesa a Moncada no es el progreso entendido como transformación material del paisaje, sino el impacto de ese progreso sobre la memoria colectiva. La desaparición física del pueblo actúa como detonante de una narración que se despliega hacia atrás, reconstruyendo más de un siglo de vida comunitaria mediante un complejo entramado de recuerdos cruzados. Ya encontramos otra magnífica vuelta a ese lugar en una obra posterior en tal marco, aunque el desarrollo temporal es anterior en ‘Memoria estremecida’ (1999). Uno de los rasgos más sobresalientes de ‘Camino de sirga’ es su estructura coral. No hay un protagonista único ni una voz dominante que imponga su versión de los hechos. La historia se construye a partir de una multitud de personajes —navegantes del Ebro, mineros, comerciantes, burgueses locales, mujeres que sostienen la vida doméstica y afectiva— cuyas voces se entrelazan en un relato fragmentario, discontinuo y profundamente humano. Cada personaje aporta una perspectiva parcial, a menudo contradictoria, que obliga al lector a reconstruir el conjunto como quien recompone un mosaico. El río Ebro desempeña en la novela un papel central, no solo como escenario, sino como símbolo estructurador. El río es tiempo, es memoria, es destino. A lo largo de sus orillas se desarrollan los trabajos de sirga, actividad que da título a la obra y que funciona como poderosa metáfora: avanzar implica arrastrar peso, tirar del pasado, aceptar el esfuerzo colectivo.

El logro de su prosa

Las sirgas unen a los hombres con la embarcación, del mismo modo que la memoria une a los habitantes de Mequinenza con un mundo que ya no existe cuando la novela comienza a contarse. La prosa de Moncada es uno de los grandes logros de ‘Camino de sirga’. Se trata de una escritura aparentemente sencilla, pero de enorme complejidad interna. El autor combina una sintaxis flexible, cercana a la oralidad, con una precisión léxica extraordinaria y en algunos momentos de una musicalidad llamativa.

Esta atención al lenguaje explica en buena medida la intensidad con la que los personajes quedan fijados en la memoria del lector. Muchos de ellos aparecen solo en episodios breves, pero Moncada logra dotarlos de una densidad humana notable mediante unos pocos rasgos certeros: una manera de hablar, un apodo, una obsesión recurrente, que con independencia de su singularidad representan una experiencia colectiva, encarnaciones de una forma de estar en el mundo. Especial mención merece el tratamiento del humor y la ironía, elementos fundamentales para comprender la tonalidad de la novela, incluso en los pasajes más melancólicos o trágicos. En un siglo marcado por desplazamientos forzados y destrucciones materiales y culturales, la obra de Moncada dialoga con una preocupación central de la literatura contemporánea contar lo que ya no existe, como si existiera. Su respuesta es clara y profundamente literaria, mediante la creación de un mundo verbal capaz de sustituir al mundo perdido. No encontramos nostalgia, ni idealización, aunque sí compasión, una oportunidad que la literatura permite, un acto de resistencia frente al olvido.

‘Camino de sirga’.

Autor: Jesús Moncada.

Editorial: Anagrama . Barcelona, 2025.

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