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Viajes

La luz sobre la niebla

‘El viaje de mi padre’, de Julio Llamazares, lleva al autor al recorrido que hizo su padre en la Guerra Civil

Julio Llamazares. | JAVIER BLASCO / EFE

Julio Llamazares. | JAVIER BLASCO / EFE

Alejandro López Andrada

Alejandro López Andrada

Córdoba

Nada de lo que busca un lector convencional en un libro cualquiera (sobre todo en un ‘bestsellers’ cargado de tópicos y argumentos intranscendentes), lo hallaremos aquí, en este libro bellísimo de viajes que rebosa emoción y buena literatura, además de estar lleno de datos curiosos e interesantes que el lector agradece desde el comienzo de una obra escrita en un tono poético que envuelve. El libro se inicia con un capítulo brillante, «La trinchera en la familia», donde el autor y protagonista del relato, Julio Llamazares, dibuja emocionado, en un tono tierno y melancólico a la vez, la visita que hace al cementerio de la Mata, aldea de León donde su padre está enterrado: «Todo esto lo pienso -dice- mientras contemplo su sepultura, alargada como él era y con las flores de noviembre ya resecas, y, cuando después de escuchar un rato el silencio, el único que habita este lugar en el invierno, salgo del cementerio evocando la mañana de verano en que me despedí de él» (pág. 25).

Si los libros mejores suelen tener un buen comienzo, este de Llamazares no puede comenzar de mejor modo, situando al lector en el punto de partida de un itinerario geográfico, histórico y sentimental, que le llevará por lugares y rincones de nuestro país que, durante la guerra civil, fueron relevantes. El autor leonés revive el recorrido que su padre y un amigo íntimo de este, Saturnino, realizaron durante el conflicto bélico en la célebre y dramática batalla de Teruel y, posteriormente, en la de Levante. Entre la una y la otra, vivieron diversas peripecias que el padre de Llamazares nunca contó al hijo y sí lo hizo, en cambio, Saturnino, su fiel compañero de batalla, muchos años después de haber muerto el padre del autor. Ciñéndose a lo que éste último le contó, el autor comienza su épico viaje en la estación de la Vecilla, donde su padre tomó el primer tren que le llevaría a León, y después a Carrión de los Condes, un pueblo de Palencia donde se inscribiría en el Regimiento de Transmisiones de forma voluntaria para luchar en el frente junto a su amigo Saturnino, con el que coincidiría en el citado regimiento.

Un escritor completo

Una de las características esenciales de un escritor de raza es que suele tocar todos los palos literarios (poesía, novela, ensayo, periodismo, libro de viajes...) con naturalidad y desenvoltura. En los tiempos que corren, ese tipo de escritor, como es el caso de Julio Llamazares, y en su día lo fue José Manuel Caballero Bonald, no es nada frecuente. Por eso a cualquier lector de buena literatura le entusiasma tener entre sus dedos un libro cualquiera de Julio Llamazares, ya que el escritor leonés de Vegamián sabe poner en todo lo que escribe su peculiar tono literario, un tono exquisito, hondo y poético, singular, que ya aparecía en sus primeros libros de poemas, ‘La lentitud de los bueyes’ y ‘Memoria de la nieve’, reunidos en un solo volumen de poesía en Ediciones Hiperión (1984). Posteriormente, el escritor de Vegamián se adentró en el campo narrativo dando a la luz una portentosa novela, ‘Luna de lobos’ (Seix Barral, 195), que toca por primera vez el tema de la memoria histórica en nuestro país. Y unos años más tarde, en 1988, edita en la misma editorial ‘La lluvia amarilla’, clasificada como una de las mejores novelas españolas del siglo XX, traducida a más de una veintena de idiomas.

En los años siguientes, se inició en el terreno de la literatura de viajes con un libro espléndido, ‘El río del olvido’ (Seix Barral, 1990), un hermoso viaje por el paisaje físico y humano del río Curueño dibujando un fresco narrativo, cultural y poético esencial. A este libro le siguieron títulos tan interesantes como, por ejemplo, ‘Tras os Montes’ (Alfaguara, 1998), y el singular díptico compuesto por sus libros de viajes en torno a las catedrales de nuestro país, ‘Las rosas de piedra’ (Alfaguara, 2008) y ‘Las rosas del sur’ (Alfaguara, 2018), ambos volúmenes fueron muy bien acogidos por la crítica y el público lector de nuestro país. Unos años después, vuelve a adentrarse en la literatura de viajes con su nuevo libro, ‘El viaje de mi padre’, una obra excepcional.

El libro, dividido en dos partes, «Un viaje en invierno (Enero de 2024)» y «De Aragón al mar (Junio de 2024)», está lleno de pequeños capítulos sabrosos e interesantes, cargados de datos históricos significativos y curiosas anécdotas, algunas ciertamente trágicas, que el autor leonés sabe narrar con un terso y fluido estilo literario lleno de poesía, gracejo y emoción, creando en todo momento una atmósfera sugerente y entrañable: «La sierra de Palomera, donde ocurrieron esas historias, sigue inmóvil frente a mí, como pintada en el horizonte, e igual sucede por la carretera, por la que sigue sin pasar nadie desde que yo me detuve» (pág. 134) o «En la guerra no hay poesía pese a que la poesía brote de estos paisajes llenos de magia y belleza que el color de la piedra de Villafamés acentuaría también en aquellos días... entonces sembrados de aviones y disparos, no como hoy, que todo está en paz» (pág. 278). Y es en ese contraste, el que se abre entre el ayer, vivido por su padre durante la guerra, y el presente, que el autor nos dibuja describiendo los mismos lugares visitados por él en la actualidad, donde se vertebra este emocionante libro de viajes cargado de humanidad y delicadeza, de un humano temblor difícil de explicar, porque va dibujándonos una geografía circunscrita a un espacio histórico umbrío de nuestro país que la voz narrativa de Julio Llamazares lo hace mítico convirtiéndolo en hermoso material literario y sociológico la vez. Sobre todo, cuando el autor leonés cuenta en el último capítulo del libro, de un modo memorable, las circunstancias que llevaron a su padre y Saturnino a finalizar su peripecia bélica. Es tan asombroso, tan espléndido e inaudito, ese final que, ante los ojos del lector, no parece real, aun siéndolo firmemente, sino literario, incluso cinematográfico, pues este delicioso y extraordinario libro de viajes no podía terminar de un modo más sugerente y bello, con un desenlace que sorprenderá al lector. Solo queda decir que Julio Llamazares ha conseguido escribir un libro de viajes que, ante nuestra mirada, es como un resplandor, un golpe de luz en un campo cubierto por la niebla, lleno de un dolor histórico, intemporal, que la voz del autor leonés convierte en épico y lumínico debido a la magia de su estilo literario y su extraordinario modo de narrar, algo que demuestra en este mágico relato que habla de frío, de ausencias y amistad.

‘El viaje de mi padre’.

Autor: Julio Llamazares.

Editorial: Alfaguara. Madrid, 2025.

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