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Poesía

Emoción de la memoria

‘El rastro de los sueños’, el nuevo poemario de Manuel Gahete en el que acude a los recuerdos y celebra la amistad

Manuel Gahete. | PATRICIA CACHINERO

Manuel Gahete. | PATRICIA CACHINERO

Antonio Moreno Ayora

Antonio Moreno Ayora

Córdoba

El más reciente poemario de Manuel Gahete es ‘El rastro de los sueños’, ya el vigésimo de su trayectoria poética, que agrupa cinco apartados cuyo contenido representa en buena parte un homenaje a la amistad, evocando, por ejemplo, a familiares o amigos y sumando al mismo tiempo un entrañable recordatorio de espacios inconfundibles cuyo eco se oye en menciones como el «Castillo de Belalcázar», algo que justifica que en 2018 recibiera el premio Castillos de Córdoba. Después encontramos notificaciones que conectan con su opinión sobre que «la realidad es la base potencial de todo sueño». Así se explica su querencia por esa ambientación entrañable que el poeta describe con pasión y con la que el lector busca identificarse; esto sin olvidarse de la recreación retrospectiva de momentos de la infancia (un poema lleva ese título) ni de sentimientos biográficos compartidos con la comunidad, unas vivencias incorporadas a poemas como el titulado «Vértigo y clamor. Fuenteovejuna en Fuente Obejuna», en el que descubrimos cómo la dignidad y el honor son la impronta escondida en el corazón humano, y cómo prevalece «el sello de unidad que nos envida / ayer, mañana, hoy, en paz, en guerra». A este respecto comprendemos lo que ha confirmado al decir que este es «un libro de memorias tocado y hasta empañado por una honda emoción».

La trayectoria lírica de Gahete está marcada sin duda por su admiración a los clásicos, de la cual deriva su capacidad de perfecto hacedor de sonetos, estructura aquí vigente en veinticuatro composiciones adornadas a veces con el juego de los acrósticos. El autor ve en Góngora alguien a quien imitar, reverenciándolo con originalidad en este y en otros libros, sin olvidar que al unísono sigue a Fernando de Herrera, lo que por cierto lleva a recordar que en 2018 obtuvo el I Premio Internacional de Poesía Fernando de Herrera por su poemario ‘El fuego en la ceniza’. Aparte de los sonetos, a lo largo de las secciones ya indicadas, en la métrica aparecen igualmente romances: en concreto una de las composiciones más elegidas y signo excelente en «Benjamín»; y simultáneamente se reproducen canciones, verso libre y algún que otro tercetillo que semeja también un haiku («¡Ay, qué palabra, / que de tanto decirla / voy a olvidarla»), con sus obligados versos pentasílabos y heptasílabos unidos a otros con rima de copla. Toda esta diversidad de estrofas contribuye a imprimirle a los poemas dinamismo y agilidad. De este modo se manifiesta que Gahete atiende a renovar la poética tradicional -siempre irrenunciable- a la que se suma la belleza impactante y siempre habitual en la creación no solo lírica sino a la vez en su recamada prosa.

Un rasgo esencial del estilo de Gahete se nos entrega cuando en su poesía renace un léxico que aglutina esos ricos y muchas veces relucientes vocablos que tanto lo caracterizan: se constata en palabras como eléboro, desacedado, asubio, robinias, gurbia…, lo que se evidencia en poemas moteados de muy acendradas significaciones. Fijémonos solo en dos ejemplos: «que te asubia en la lluvia y ríe contigo», o «y la vida te asola desolado» (en este último emerge por añadidura el efecto de la derivación).

Para Gahete, autor tan conocedor de la poesía del Siglo de Oro, son inevitables los nombres de Góngora y Quevedo, aunque paralelamente se concite, entre otros de su preferencia, a Ricardo Molina o a Pablo García Baena, sin dejar atrás a Miguel Hernández. Suponemos por fin que el lector tiene en cuenta los numerosos premios de importancia conseguidos por este autor tan cordobés como melariense. Por tanto, cómo dudar de la talla de un poeta que considera la poesía como una necesidad vital. Nunca agota Gahete su recreación en la poesía con mayúsculas, pues como evidencia en otro haiku de su autoría, tan simbólico de su identidad creativa, «El rayo arranca / las ramas en el árbol / y reverdece». Lo que es palmario nunca podrá negarse, y es que Gahete es uno de los poetas más considerados y que más resonancia va adquiriendo. Bueno es saber, en conclusión, que el mismo Gahete ha anunciado que «probablemente este sea de todos mis libros el que con más autoridad revela la razón de mi escritura».

‘El rastro de los sueños’.

Autor: Manuel Gahete .

Editorial: Detorres Editores. Córdoba, 2025.

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